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Dejó de fumar, empezó a tomar clases de canto y volvió a sus sesiones de terapia. Siempre tuvo novias famosas (Luisana Lopilato, Marcela Kloosterboer, Pamela Rodriguez, Dolores Fonzi), pero asegura que “nunca me fijo en eso, sólo se da porque trabajo en el ambiente”.
Nació el 5 de diciembre del 78 en la Boca -es hincha del equipo xeneize-, pero repartió su infancia y adolescencia entre Villa Soldati y Avellaneda. Sus papeles iniciales fueron en los actos escolares. En la secundaria hizo los primeros talleres de actuación. A los 14 se puso a estudiar teatro en la Escuela Municipal de Arte de Avellaneda, mientras trabajaba en una pizzería, porque quería ganar su dinero.
Arrancó en la tele, en el 96, con La nena, donde era el novio de Valeria Britos. De ese debut tiene grabado un momento: "A los 9 años yo tuve un accidente: un colectivo me pisó la pierna. En ese entonces, yo hacía tae-kwondo, tenía mucha energía. Salía de clase de dibujo con mis amigos y jugamos una carrera a ver quién llegaba primero a comprar las galletitas para la merienda. Yo me caí y el colectivero no me vio", relata serio. Y continúa: "Me acuerdo patente de la escena en la pileta en La nena. Yo no me quería poner el short. Estaba re-nervioso en el vestuario, hasta que le expliqué al productor que tenía una cicatriz. Le dije que no quería que se vea, y lo entendió", cuenta Mariano, quien hoy exhibe la marca sin traumas y afirma que no se haría una cirugía.
No le hace mucha gracia que se lo recuerden, pero los archivos periodísticos existen y allí está grabada parte de su vida amorosa. A ver: fue novio de la rubia Dolores Fonzi en la época de La nena; de la morocha Pamela Rodríguez cuando hacían Gasoleros; de la cantante Lola Ponce, de la dulce Kloosterboer en tiempos de Son amores, y de la adolescente Luisana Lopilato, su última conquista con quien duró dos años.
¿Y el amor? "Si me enamoro, me enamoro y voy al frente. Soy romántico y trato de que la otra persona se sienta bien", confía, mientras busca estar cómodo al menos en la silla.
Sostiene que la tele todo lo multiplica y que no usa su imagen para ganar chicas. "No compro lo que vendo. Antes, cuando me decían sex symbol o galán, me quería matar. Ahora pienso: ´que digan lo que quieran, si yo voy a seguir trabajando como actor y creciendo como actor´", sostiene Martínez, quien además trabajó en ciclos como R.R.D.T.; Campeones; 22, el loco, y Sangre fría. En cine filmó El faro, de Eduardo Mignogna, No sabe/ no contesta, de Fernando Musa, y Peligrosa obsesión, de Raúl Rodríguez Peila.
Hace un mes dejó el cigarrillo y ahora está en la etapa en que tose y se siente peor que cuando fumaba. "Me lleno de chupetines, caramelos y chocolatitos. Además, en invierno me agarra el goloso. El año pasado, en el Sur, me compraba los chocolates Mamushka y me comía cajas enormes, sin ningún tipo de culpa", comenta Martínez, quien pese a las golosinas tiene buen lomo y abdominales bien marcados por el entrenamiento en el gimnasio. Su deporte preferido
09 de septiembre de 2006 (26N-ei)
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