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com que la autoadministración de los suplementos nicotínicos -parches, caramelos y chicles- suele no ser eficaz, pese a que se trata de medicamentos de venta libre.
A la hora de hablar de tabaquismo, no se debe perder de vista que se trata de una adicción compleja, apoyada sobre tres aspectos: uno biológico, que es el efecto de la nicotina en el cerebro, uno comportamental, que hace que la persona vincule todas sus actividades placenteras y su manejo de las situaciones de tensión al cigarrillo, y uno social, por el que la persona se relaciona con los demás a través del cigarrillo, que sobre todo en la adolescencia, ayuda a construir una imagen personal.
Siempre alguien empieza a fumar por el mecanismo social y después se establece la dependencia neurobiológica.
Por eso es que cuesta tanto abandonar el vicio. Ni más ni menos que porque se trata de una adicción.
Y pese a que existe medicación de venta libre de reemplazo nicotina (parches, chicles y caramelos), "muchas veces los pacientes se la autoadministran, malgastan un medicamento que es noble", aseguró a Infobae.com la médica neumonóloga María Inés Medín.
Según la integrante del área de cesación tabáquica del Instituto de Tisioneumonología Profesor Doctor Raúl F. Vaccarezza de la Facultad de Medicina de la UBA, "la medicación se debe usar a partir de que se deja de fumar, ya que si una persona la compra y usa mientras fuma no da el resultado esperado".
"Generalmente los pacientes consultan después de varios intentos frustrados", dijo la profesional, quien detalló que "hay tres meses de tiempo para usar estos suplementos, nunca menos porque la persona tiende a recaer".
Asimismo, explicó que "la medicación para dejar de fumar se complementa con los suplementos de reemplazo".
Existen en la actualidad dos medicamentos efectivos para este fin: Bupropion es un antidepresivo, que quita la sensación placentera de fumar y tiene un efecto secundario sobre el apetito (se lo puede empezar a usar antes de dejar de fumar y tiene una eficacia del 40% usado solo y 50% con suplementos de reemplazo).
Por otro lado, Varencline es -según Medín- el más efectivo, dado que "elimina las ganas de fumar porque bloquea en el cerebro el receptor de nicotina y actúa manejando el síndrome de abstinencia". Presenta un éxito del 50% usado solo.
"Al 50% de eficacia logrado con los medicamentos y los suplementos, le sumamos un grupo de trabajo interdisciplinario integrado por un psicólogo, psiquiatra y nutricionista, con lo que se aumenta el índice de cesación", detalló la profesional acerca del trabajo que realizan en el instituto dependiente de la UBA.
Acerca del tratamiento, especificó: "Se puede empezar con la medicación antes de dejar de fumar, y en el día ocho se empiezan los suplementos de reemplazo, o no" y puntualizó que "entre los caramelos, chicles y parches, estos últimos son los más caros y se usan para el que no puede dejar".
Dado que la adicción al tabaco es compleja y dejarla no sólo implica abandonar el objeto de placer, Medín aseguró que de lo que se trata es de "cortar con todo lo conductual; a lo médico se le debe agregar un cambio de conducta".
"Muchos llegan al instituto luego de intentar solos o con un psicólogo, pero no logran completar el tratamiento; así y todo lo que se aconseja es no dejar de intentarlo", subrayó la profesional.
Los pasos hasta abandonar el vicio El paso a paso "depende de cómo llega el paciente, en qué estadío", según Medín. "Si está muy decidido, decimos que el paciente se encuentra en estado contemplativo, con lo que ya en la primera consulta se planifica la fecha para dejar el cigarrillo, se le hacen estudios, radiografías, laboratorio pulmonar, espirometría y se concreta una nueva cita en una semana, junto con una psicóloga".
Ahora, si la persona no está decidida, "se le piden los estudios y se le explica en qué consiste el taller; ya con el resultado de los estudios cambian de idea", contó la profesional.
Según explicó Medín, hay diferentes tipos de tratamiento: uno intensivo de cuatro semanas de duración y otro que durante el primer mes requiere consultas cada 15 días, después una vez por mes hasta cumplir los seis meses y luego se repite al año.
"Siempre se debe recordar que se trata de una adicción de 30 o 40 años que cuesta 'sacarse de encima' y que, como se dijo antes tiene componentes físicos y sociales", subrayó, al tiempo que consideró que un tratamiento para dejar de fumar exitoso debería encararse con un especialista en cesación tabáquica, cardiólogo, nutricionista, psicólogo.
24 de noviembre de 2009 (infobae)
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