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Presentó su último disco "Vinagre y Rosas", pero también sonaron los clásicos. Alrededor de 10 mil personas vieron a Sabina por primera vez en la capital provincial.
Bastó un primer acorde para que los fanáticos del español abandonen sus sillas plásticas dispuestas en el campo de juego para aglutinarse en las cercanías de las vallas de seguridad que separaba al cantante del resto del público. Eran las 9 y media de la noche y el tiempo echaba por tierra el único temor: la lluvia. "Tiramisú de Limón" fue la primera canción en sonar y, hasta cerrar con "Pastillas para no soñar", se escucharon "Aves de Paso", Llueve sobre mojado", "Por el boulevard de los sueños rotos", "Ganas de...", "Embustera" o "La Magdalena".
También, el banquete ofreció otras exquisiteces. Antonio Gracía de Diego versionó "Amor se llama el juego" y Pancho Varone rocanrroleó la delicada y lenta "Donde habita el olvido". Tras los temas llegaron "Peor para el sol" y la siempre coreada "Y sin embargo", donde se luce Marita Barros con regsitros altos en la preludio de la canción que antes prologaba Olga Román. Barros también suavizó el tema "Como un dolor de muelas", del disco Dímelo en la calle, un verso escrito por el Subcomandante Marcos y musicalizado por Sabina.
Sabina y sus músicos debieron lidiar durante las dos horas que duró el show con todo tipo de insectos que se concentraron en el escenario por las luces intensas. "Nos habían dicho que veníamos al cementerio de los elegantes (así lo llaman al estadio de Colón, luego de vencer al Santos de Pelé en los años sesenta), pero en realidad es Jurassik Park". Ofuscado pero sin poses de divo, Sabina se pasó la noche pegando palmadas al aire, sacando cuanto bicho amague con aterrizaje. Pancho Varona fue más allá, tocó toda la noche con una especie de capucha.
"19 días y 500 noches" fue coreada al unísono y el flaco de Úbeda pegó luego una serie de hits y clásicos, como "Calle melancolía".
Dedicó el espectáculo "al petiso" Guinzburg, a Adolfo Castelo, Tomás Eloy Martínez, Sandro, el negro Fontanarrosa y Mercedes Sosa. Tras los aplausos, Sabina dejó deslizar la intensa "Con la frente marchita".
En los bises sonaron los clásicos más bailados, "Princesa",primero, y "Contigo", y la fusión de "Y Nos dieron las diez" con "Noche de Boda". Al final, Joaquinito, reivindicó la farra y la intensidad con "Pastillas para no soñar".
La gira
Joaquín Sabina tocó anoche por primera vez en la ciudad de Santa Fe, en el marco de la presentación de su último dico "Vinagre y Rosas". Sabina comenzó su gira tocando en Junín y luego “La Bombonera” y visitó varias localidades del interior del país, como Mar del Plata y Córdoba y las fechas tambiñen incluyen Mendoza y Córdoba, según informa la página web oficial de la gira.
La presentación de “Vinagre y Rosas” insume más de dos horas de shows intenso con canciones del último trabajo, sumado a los clásicos más importantes del español, que comenzó a grabar a fines de los años 70, con el disco “Inventario”.
"Tiramisú con limón" fue el tema elegido por la banda para abrir los shows, el corte de difusión de su último disco. Sabina “saldrá a la cancha” con sus históricos músicos Pancho Varona, Antonio García de Diego y la debutante en tierras argentinas Marita Barros, que reemplaza desde el comienzo de esta gira a Olga Román, que acompañó al cantautor durante más de una década.
Los fanáticos del trovador de Úbeda estaban preocupados por las condiciones del tiempo en la capital santafesina, ya que este sábado había llovido todo el día y para este domingo el servicio de meteorología argentino no indica mejoras. Lasnubes desaparecieron y la noche fue expléndida.
Sabina ya se presentó en Junín (el 17 de enero), en la Bombonera (20 de enero), Mar del Plata (29 de enero) y ayer juntó a 10 mil fans en Córdoba. Tras su show en Colón, seguirá su raid en Neuquén, Mendoza y Rosario.
08 de febrero de 2010 (Notife)
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