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A guardar los ceniceros. Mientras se descuelgan las publicidades de tabacaleras que empapelan carteleras de la vía pública, todavía hay indecisión con respecto a las inspecciones y controles que aseguren la aplicación de la norma antipucho firmada por el gobernador Jorge Obeid el 10 de noviembre del año pasado. La novedosa y polémica Ley Antitabaco comenzó a regir desde ayer en Santa Fe y prohíbe fumar en lugares cerrados, tanto públicos como privados. Aunque se prevén sanciones para los que transgredan la ley, por el momento desde el Estado santafesino instan a la población a denunciar ante un Juzgado de Faltas a los infractores.
“Con respecto a las inspecciones se viene charlando con las municipalidades de Rosario y Santa Fe para ver si podemos coordinar las tareas de inspección con gente que ya está trabajando en este sentido, ya sea personal de Seguridad e Higiene o inspectores de Bromatología. También se está pensando en controladores o promotores sociales que además de organizar campañas de concientización también cumplan con la función de inspeccionar”, relató Carlos Dulong, subsecretario Legal y Técnico del Ministerio de Salud provincial.
A partir de esta norma, Santa Fe –al igual que otros lugares del mundo– se convertirá en una provincia libre de humo. Hasta el momento no se establecen multas para los que enciendan un cigarrillo en lugares techados, ya que tanto en el texto de la norma (ley Nº12.432) como en su decreto reglamentario (Nº2759/2005) esta situación no está claramente señalada.
En este sentido, el funcionario dijo que “estamos en una laguna, ya que al momento de reglamentar la normativa esto de los controles no quedó determinado”, y siguió: “De todas maneras, si se viola la ley es punible ante el Código de Faltas”.
Según Dulong, “el objetivo de esta ley es promocionar la toma de conciencia por parte de los ciudadanos, ya que solos no lo han logrado. Queremos combatir el hábito de fumar, defender al fumador pasivo, no crear ambientes que inviten a fumar. Queremos educar para que la gente sepa de las enfermedades que se originan a causa de este hábito”.
Para el funcionario provincial, “la libertad de uno termina donde empieza la del conciudadano, por eso si un ciudadano ve que se viola la ley puede denunciarlo ante un Juzgado de Faltas”, recomendó Dulong. Y agregó: “Con respecto al monto de las multas no existe una graduación, una escala, eso va a depender de la gravedad del delito y la decisión quedará en manos del juez”.
Las multas por infringir la normativa recién comenzarán a regir en abril o mayo cuando estén estipulados los montos. A su vez, la Ley Antitabaco prevé reformas para esos meses y los valores de las penas serán fijados después de que los legisladores de la Cámara alta aprueben una ley complementaria que contemple el régimen de sanciones.
La iniciativa que entró en vigencia ayer prevé un plazo de 30 días para que los propietarios de quioscos y salones de venta puedan reordenar sus comercios de acuerdo a lo que dice la ley antipucho.
Deberán retirar la cartelería de las empresas de cigarrillos para evitar promocionar el consumo de tabaco y tendrán que colgar letreros visibles con la inscripción “prohibido fumar”. Además, deberán quitar los ceniceros de la vista del público. “Desde el ministerio lo que hacemos es crear ámbitos para no fumadores, prohibir la venta de cigarrillos a menores de 18 años y también la publicidad callejera o en medios de comunicación”, contó Dulong a este diario, en referencia a las medidas vinculadas con la lucha antitabaco.
El Ciudadano
10 de enero de 2006 (derf-ei)
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