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La vida en pareja no está libre de peleas y éstas no son signo de un deterioro de la relación. De hecho, es necesario enfrentar los conflictos, no reprimirlos, ni menos esconderlos, pues ello hace mucho más dañina la convivencia. Sin embargo, cuando las discusiones comienzan a estar plagadas de descalificaciones hay algo que no funciona bien. La diplomacia no es sólo una técnica de relaciones internacionales, sino también es la mejor manera de enfrentar los problemas de pareja.
Argumentar
Según Víctor Carvajal, sicólogo de parejas del Instituto Neurosiquíatrico de Chile (INC), una de las premisas básicas al discutir es que el argumento debe ser el principal protagonista. Nada de descalificaciones, ironías, ni sarcasmos. Mucho menos ridiculizar. La clave, indica, está en conversar con fundamentos, explicando los puntos de vista de cada uno. Así se asegura una discusión basada en el respeto y que seguramente terminará con éxito, no para uno de los involucrados, sino para la relación. Lo que recomienda Carvajal es que cuando las palabras han sobrepasado el límite y la discusión se vuelve destructiva, lo mejor es detenerla y dejarla para otra ocasión. Es lo que Juan Pablo Westphal, sicólogo de la Clínica Santa María, llama ser pragmático: "Hay que pedirle tiempo al otro para tranquilizarse".
Circunscribirse al punto
Es muy común que una pelea comience con un tema y derive en miles de otros. Sin embargo, lo importante es que cuando se discute por algo sea ese y sólo ese el tema que se aborda. De esta forma, si se pelea porque alguno deja la ropa tirada en el suelo, no hay que sacar en cara que además el otro deja la tapa abierta del baño.
Mucho menos recomendable es que antiguas discusiones rebroten para agravar la situación. Para la sicóloga de pareja y familia, Carolina Correa, del INC, cada conflicto debe tener un aquí y ahora determinado, cerrándolos para que no salgan en otras discusiones.
Tampoco es bueno que alguno de los dos se guarde sentimientos cuando algo le molesta, pues en períodos de tensión se explorará por todas las molestias juntas y al final se discute de cualquier cosa.
No castigar con el cariño
Según Juan Pablo Westphal, no hay que confundir lo que se discute con el amor que hay de por medio. Así, a pesar de que las discusiones generan mucha tensión, nunca se debe quitar el cariño a la otra persona. "Un buen ejercicio es tratar de tomarse la mano cuando se va a discutir. En una pelea cuando se da el mensaje de "no te quiero, no quiero estar contigo", en vez de solucionar los problemas se les profundiza más", sostiene Westphal. El sicólogo agrega que esto "ocurre cuando la discusión fue tan grande o tan agresiva que ambos sienten que la relación se rompió. Pero si uno discute sin sentir que la relación se rompe, puede ser, incluso, constructivo".
No decir nunca ni siempre
Dos palabras completamente dañinas, según las catalogan los expertos. Para Westphal, estas son expresiones que descalifican al otro, porque al decir "tú siempre llegas tarde" se borran todas las veces que la pareja criticada llegó a la hora. Por ello los especialistas recomiendan eliminarlas del vocabulario. De la misma forma, Correa sostiene que estas palabras tienden a rotular la conducta de una persona poniéndole una etiqueta que hace aparecer la defensa. Consejos para aprender a pelear y discutir
Para no herir a la pareja hay que aprender a pelear. Algunos tips: - Hablar en primera persona, utilizar las frases "a mí me molesta" o "yo siento" es menos dañino que la crítica.
- No tratar de convencer al otro de que está equivocado ni pretender cambiar su percepción. Hay que aprender a aceptar al otro con sus propias opiniones.
- No evadir el conflicto. Si uno se va, se cambia de pieza o corta el teléfono, es muy dañino para una relación, porque puede resultar para la pareja algo tremendamente agresivo.
- Ponerse en el lugar del otro antes de que el conflicto estalle, porque cuando se está enojado es muy difícil lograrlo.
- Ser respetuoso siempre. Este factor es fundamental en una relación de pareja y no debe perderse nunca.
- Eliminar las ironías. Tal como las palabras siempre y nunca, las ironías son muy dañinas y hay que tratar de eliminarlas del vocabulario.
06 de febrero de 2006 (derf-ei)
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