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POLíTICA


PROPINAS: IMPULSAN UN PROYECTO QUE LES DA CARÁCTER REMUNERATIVO



Fecha: 11/07/2018   19:45  |  Cantidad de Lecturas: 624

La iniciativa pertenece a la diputada del FpV, Fernanda Vallejos




La iniciativa de la diputada del FpV, Fernanda Vallejos establece un “laudo” para los trabajadores gastronómicos, equivalente al 10% del consumo en hoteles y restaurantes. Cómo en otros países de la región y el mundo, tendrá carácter obligatorio. Se distribuirá de forma semanal entre todos los trabajadores del local tomando en consideración la carga horaria. Formará parte del ingreso, como un adicional del salario. Vallejos subrayó que “este proyecto consiste en una reparación histórica para los trabajadores del sector, que retoma las mejores tradiciones de nuestra historia política, así como se recuesta sobre la normativa internacional en la materia, conviertiendo lo que antes consistía en un acto de caridad de los sectores pudientes para con los trabajadores, en un derecho”.


El debate por las propinas sumó un nuevo capítulo. La diputada del Frente para la Victoria (FpV), la economista Fernanda Vallejos, presentó hoy un proyecto de ley que integra las propinas al ingreso de los trabajadores y les otorga carácter remunerativo. De acuerdo a la iniciativa de Vallejos “el laudo Hotelero y Gastronómico se constituirá en un nuevo derecho de los trabajadores del sector” que deberá estar incluido en la factura final y equivaldrá cómo mínimo al 10% del monto total de la consumición correspondiente.


De esta manera, la propina en restaurantes y hoteles pasará a tener carácter obligatorio, como ocurre en otros países de la región y del mundo en las que se establecen cargos específicos que se aclaran en la factura final que recibe el cliente.


Por ejemplo, en Italia, Noruega e Inglaterra existe un cargo obligatorio del 12,5% promedio al que se puede agregar una propina voluntaria adicional. Mientras que en Bolivia, Paraguay, Brasil y Costa Rica, los clientes pagan un porcentaje adicional que también se incluye taxativamente en la factura final. El proyecto de Vallejos propone además en su artículo 4 un “laudo recomendado adicional” equivalente al 5% del monto total de la consumo correspondiente, que “deberá constar de manera explícita” en la factura o ticket para que el consumidor pueda optar entre sumarlo o no al 10% del laudo obligatorio.


Sin embargo, el artículo más importante es el número 6 en el que se establece expresamente que “los ingresos percibidos por el Laudo serán repartidos de forma semanal, equitativa y proporcional a las horas trabajadas, entre el conjunto de los trabajadores del establecimiento” y tendrán “carácter remunerativo”.


En otras palabras, al ser consideradas como un ítem adicional dentro del salario, deberán constar en los recibos de sueldo, y hacerse los aportes y deducciones correspondientes. También se las tomará en cuenta para la determinación del aguinaldo, licencias pagas o indemnización por despido sin causa.


Asimismo, el mencionado proyecto aclara que el monto obtenido por el trabajador proveniente del Laudo Hotelero y Gastronómico Obligatorio “no podrá ser descontado (por el empleador) de su remuneración ni de los adicionales que perciba el mismo de conformidad al convenio colectivo”.


La iniciativa busca asimismo reafirmar el carácter remunerativo de las propinas, estipulado en el artículo 113 de la ley de Contrato de Trabajo (20.744) que precisa que “cuando el trabajador, con motivo del trabajo que preste, tuviese oportunidad de obtener beneficios o ganancias, los ingresos en concepto de propinas o recompensas serán considerados formando parte de la remuneración, si revistieran el carácter de habituales y no estuviesen prohibidas”.


En otro pasaje del proyecto, Vallejos explica que “en este contexto, de depresión del mercado interno y caída del consumo, esta ampliación de derechos que robustece los ingresos, no sólo viene a dignificar a los trabajadores del sector, sino que, además, contribuye a dinamizar la demanda y, por ende, a mejorar la dinámica macroeconómica”.


La semana pasada, durante una entrevista en un canal de noticias, la diputada de la alianza Cambiemos, Elisa Carrió recomendó a la clase media que deje propinas (del latin: “dar de beber”) como alternativa para paliar la crisis socioeconómica de la Argentina. “Yo sé que hay una desesperanza y que el impacto (de la crisis) es sobre salarios. La primera recomendación que le hago a la clase media y media alta, es que dé propinas, o changas”, puntualizó. No obstante, después que se conocieron estas declaraciones, Franco, un mozo que trabaja en un local gastronómico de la ciudad de La Plata (provincia de Buenos Aires) se quejó públicamente en una FM platense de que en una oportunidad atendió a Carrió y la diputada “no se comportó muy bien con el tema de la propina. Por lo menos acá donde se trabaja se deja un 10 por ciento de propina. Ella hizo un buen gasto y me dejó cinco pesos y algunas monedas”.


Vallejos se suma implícitamente a la polémica que desató Carrió. La economista dice que la propina debe ser un derecho de los trabajadores y no parte de un acto caritativo. “Este proyecto consiste en una reparación histórica para los trabajadores del sector, que retoma las mejores tradiciones de nuestra historia política, así como se recuesta sobre la normativa internacional en la materia, conviertiendo lo que antes consistía en un acto de caridad de los sectores pudientes para con los trabajadores, en un derecho”, puntualiza Vallejos.


En los fundamentos del proyecto, la economista y diputada nacional, Fernanda Vallejos aclara que “el derecho que busca reponer (este proyecto) ya existió en nuestro país”, ya que el “el 4 de septiembre de 1945, por órdenes del General Juan Domingo Perón, Domingo Mercante firmó un Laudo Arbitral de la secretaría de Trabajo y Previsión que prohibió la propina individual de los trabajadores gastronómicos y hoteleros, y estableció un sistema de retribución colectiva, proporcional a las ventas que se repartiría entre todos los trabajadores del establecimiento”.


El 18 de febrero de 1946, el decreto-ley 4148 convalidó el Laudo Arbitral que luego la Ley 12.921 “elevó de rango”. Pero la historia no termina ahí: en 1955, el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía y Eduardo Lonardi suprimió el laudo. Unos años después, en 1973, con el Tercer Gobierno Peronista, el laudo fue repuesto. Sin embargo, la última dictadura cívico-militar dictó el Decreto-Ley 22.310 que, en 1980, eliminó el Laudo.


“En este sentido, señala Vallejos, entendemos, también, que la reposición de este derecho, es una deuda de la democracia con los trabajadores del sector, que estaremos subsanando con esta ley”.

 

Para reforzar esta idea, Vallejos apela a una frase de Eva Perón en “La Razón de mi Vida”: “...la limosna para mí fue siempre un placer de los ricos: el placer desalmado de excitar el deseo de los pobres sin dejarlo nunca satisfecho. Y para eso, para que la limosna fuese aún más miserable y más cruel, inventaron la beneficencia y así añadieron al placer perverso de la limosna el placer de divertirse alegremente con el pretexto del hambre de los pobres”.

 



Fuente:  11 de julio de 2018 (Prensa Fernanda Vallejos)








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