lunes, 24 de noviembre de 2014   Hora: : :
Beatriz Salomón en su época de esplendor - DERF Agencia Federal de Noticias
Grandi Interior 12 cuotas
El Tiempo
República Argentina
Santa Fe  |  Buenos Aires  |  Entre Ríos
ADULTOS
Volver Más información imprimir Recomendar

Beatriz Salomón en su época de esplendor

 12 de junio de 2006 (Notiblog-ei)  Hora: 10:34  

La Turca Beatriz Salomón sonríe en su época de esplendor, cuando acompañaba a Alberto Olmedo en No Toca Botón, en aquellas épocas del “Destape” argentino - Eran épocas de un descontrol inocente, la falopa y el descontrol sexual recién arrancaba en la Argentina que venía de la dictadura

<Anterior | Siguiente>
En esta nueva edición de Notiblog Retro, la estrella del fútbol boliviano Adalberto Aschucarro, nos confiesa a cara de perro todos los detalles de su romance con la Turca Beatriz Salomón. Bajo el título El Hombre Equivocado, y con su endiablada pluma, el ex crack relata su amorío con la Salomón, una de las chicas del recordado capocómico Alberto Olmedo en No Toca Botón, el programa que definió el curso erótico de toda la década del ochenta, cuando imperaba el destape y el Negro Olmedo tomaba cocaína en antros como Paladium. A pesar de ser un relato a cara de perro, Notiblog recomienda leerlo como obra de ficción, ya que los deseos incumplidos del crack boliviano —bautizado “El Perro” por su garra cuando hacía defensa— le hayan hecho creer hechos que sólo existieron en la merquera imaginación de quien llegó a lo más alto del fútbol mundial, ya que jugó en las alturas de la ciudad de La Paz, Bolivia. Las fotos de Beatriz Salomón desnuda son de la Playboy de hace veinte años atrás, cuando la garcha de Aschucarro tenía que abrirse paso entre las extremadamente frondosas selvas pilosas de los pubis de esa época. El romance con Silvia duró poco, pero me abrió la puerta a ese selecto entorno que rodeaba al Negro Olmedo. De allí surgió quien significaría mi primera y más entrañable amiga del ambiente artístico: la turca Beatriz Salomón. Solíamos conversar largo rato de nuestros humildes orígenes y ambiciones laborales; pero siempre recalábamos en las cuestiones del corazón y sus vicisitudes. Tenía un arrastre impresionante con los hombres y le llovían las más diversas y tentadoras ofertas. Mas tenía un karma que veo mantiene hasta el día de hoy: siempre se enamoraba del hombre equivocado.Anhelaba formar una familia con “Su mirada decía algo más, despertando en mí un súbito deseo de partirla en dos como un queso cuartirolo .”alguien que la quisiera y respetara. Solía compararla en el reino de los ofidios con una boa constrictora impactante y bonachona, sin un miligramo de veneno. Abriéndose paso entre ponzoñosas cobras negras y yararás de la cruz en la espesura de la jungla de la farándula. Yo gozaba el privilegio de visitarla en sus camarines de TV o teatro y siempre le llevaba flores para alentarla. No tardé en darme cuenta que su mirada decía algo más, despertando en mí un súbito deseo de partirla en dos como un queso cuartirolo sobre los sólidos cimientos de solidaridad y amor que habíamos construido.Cierta noche a la salida del teatro fuimos a su casa. Estábamos mirando una serie de fotos de su infancia y viaje de egresados sentados en el living. Llevaba una camisa de seda blanca peligrosamente entreabierta. Desde sus hombros yo relojeaba un pezón oscuro y rígido besando la delicada tela. La cercanía, el perfume y su leonina cabellera comenzaron a insuflar sangre al cuerpo cavernoso de mi verga que se expandía a mayor velocidad que el universo. [Agradecemos al notibloguero GaVriEL KuerVo por enviarnos este material de Beatriz Salomón, es mejor que el que teníamos, gracias!] Reíamos mucho y en toda ocurrencia aprovechábamos para levantar la vista y mirarnos cada vez con más fuego. Un tímido y suave beso en los labios no tardó en llegar. Comencé a desviar mi boca besando sin interrupción toda la longitud de su cuello. Mi mano izquierda abrazaba su nuca y la derecha desabotonaba la blusa con el cuidado extremo con que se desactiva una bomba de tiempo. Ella jadeaba y respiraba hondo mientras yo seguía haciendo mi trabajo de orfebre, “Interné mi nariz en ese maravilloso bosque de pelos con la esperanza de hallar la profunda vertiente que humedeció la tanga”.cincelando con mi lengua esas magníficas y bronceadas tetas, que el Dios Febo había acariciado en la soleada tarde. Continué mi peregrinar descendente por su cuerpo hasta dar con la arrugada falda en su cintura como consecuencia de la posición de sus piernas que apoyaba y cruzaba sobre mi espalda. Me encontraba arrodillado sobre el sillón de pana con la cabeza entre las desnudas piernas de Beatriz sintiendo sus manos en mi cabellera que tenían el solo objetivo de orientarme a su ardiente vulva. Me las rebusqué para separar ese calzón mínimo negro, transparente y mojado. Interné mi nariz en ese maravilloso bosque de pelos con la esperanza de hallar la profunda vertiente que humedeció la tanga. La calentura que habíamos agarrado necesitaba un escenario y no había otro mejor que su cama de dos plazas. Nos encaminábamos hacia allí cuando justo en la puerta de su habitación nos detuvimos un instante. Beatriz necesitaba la seguridad que esto no sería una aventura de una sola noche y que de ahora en más la relación pasaría a la calidad de noviazgo. Yo le prometí que todo sería a su modo, con el mismo cinismo con que el turco Menem juraba por Dios, la patria y los Santos Evangelios en el año ‘89. Desde atrás miraba obnubilado esas hermosas pantorrillas montadas en los tacones de sus finas sandalias. Le quité la pollera y el calzón y se recostó boca abajo en medio de su mullido somier. Mientras yo me desvestía no despegaba la vista de ese sensual culo que se me ofrecía orondo a mis ojos. Subí a su humanidad y por un instante sentí el deseo de desflorar su ano en seco. Reprimí el impulso ya que supuestamente se trataba del comienzo de una relación amorosa y además no tenía el ánimo de tratarla como una trola cualquiera. Le punteé la puerta de su hendidura como un soldador lo hace con su electrodo y empuje con delicadeza buscando el fondo de la cuevita. Entraba y salía suavemente y cada tanto miraba los anillos que su blanco afrechito tatuaban en el cogote de mi pija. Beatriz era una mujer muy ardiente y se echaba un polvo tras otro como una verdadera multiorgásmica. Me encontraba al límite de estallar cuando me pide poder mamarla un poco. Accedí gustoso a su pedido y siempre de rodillas frente a ella le ofrecí la oblea para que la comiera. Su técnica era magistral . Ejercía presión con sus labios evitando el roce con los dientes y una mano pajeaba la base del pene. No pude más y una lava ardiente emergió de mis entrañas. Ella tragó si desparramar una gota como si se tratara de un saludable jarabe para la tos. Nos vimos un tiempo más pero todo terminó cuando comenzaron las presiones por matrimonio… Una vez más la Turca Salomón había elegido el hombre equivocado.

IMPORTANTE !!! DERF Agencia Federal de Noticias, NO tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite, DERF Agencia Federal de Noticias se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina.


 
Si desea recibir SIN CARGO los titulares de las Noticias en su correo electronico: grupoderf@hotmail.com
 
RSS Noticias en su Sitio  |   Archivo Ediciones Anteriores  |   Quienes Somos?  |  Link
DERF Agencia Federal de Noticias - Mas Informacion
GRUPO DERF - Santa Fe - Santa Fe [ Argentina ] - Email: grupoderf@hotmail.com
© Copyright Internacional 2014 Todos los derechos Reservados.
Seguinos en:  Facebook DERF  tWitter  
Gestor de Noticias Web Grandi y Asociados
Sistema Administración de Contenidos para Portales de Noticias e Información (CMS de Noticias)
Diseño Web para Portales de Información Web