Opinión | Antonio Rico | Alberto Fernández

Alberto Fernández y una grieta que debe esmerilar

Cuando hablamos de grieta hablamos de una oposición entre valores contrarios. Nos preguntamos: ¿El disenso crea inevitablemente "grietas"? Podrá Alberto cerrarla.

Nunca sabremos si este escenario nacional fue el elegido por Cristina cuando lanzó la candidatura de Fernández, o si era la única chance que tenía a mano, aunque no fuera la ideal. Lo cierto es que, el presidente Fernández deberá, entre otras obligaciones, cerrar la grieta.

Por lo pronto, el flamante presidente, según dijo en su discurso, pretende que hablar de “grieta” suene a viejo y no quiere más cortes rotundos de espacios hegemónicos versus sobrantes periféricos.

Habrá que ver si las dotes de intermediario y negociador de Alberto Fernández lo hacen el presidente perfecto para esta época. Un presidente que advierte que es la política la vía privilegiada para que los antagonismos no devengan en violencia social.

No sabemos que podrá pasar con “la grieta”, si sabemos que es necesario bajar la pobreza para bajar el odio. El nuevo gobierno debe acotar toda tentativa de voracidad y egoísmo, sino para cerrar la grieta, al menos para esmerilarla.

La grieta va a cerrarse cuando abramos los ojos y cambiemos el enfoque para ver más allá de lo que nos han dicho que tenemos que ver.

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