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Amor a distancia: ¿qué pasa con mi relación en cuarentena?

Durante la emergencia sanitaria, el reto de las parejas es la adaptación al entorno hostil de la cuarentena para entenderse como dos individuos cuya voluntad los mantiene unidos.

Las parejas obligadas a pasar la cuarentena por separado están ansiosas de volver a verse. Aunque los besos por mensaje, las llamadas finitas y abrazos digitales funcionan, todos esperan el momento de reencontrarse una vez que el coronavirus haya perdido la batalla.

En marzo comenzó a declararse el distanciamiento social en gran parte del mundo. Sin una fecha clara de termino, los planes quedaron destruidos y los encuentros, postergados.

El mundo está en crisis. Más de dos millones de personas fueron contagiadas, otros miles perdieron la vida. Aunque la crisis es sanitaria, también atraviesa la salud mental y emocional de hombres y mujeres e hizo tambalear hasta los cimientos más fuertes de las relaciones humanas.

El psicólogo estadounidense Robert Sternberg teorizó que hay tres componentes principales en las relaciones interpersonales que hacen que puedan ser consideradas amorosas. Estos son: la intimidad, el compromiso y la pasión, elementos que pueden combinarse para generar múltiples formas de ser una pareja.

La psicoterapeuta cognitivo-conductual, Judith de la Serna Nasser, explicó la conformación de una pareja como un encuentro bicultural. “Una pareja es la mezcla de dos personas con historias totalmente diferentes que tienen el reto de hacer toda una cultura propia con las vivencias en común”.

Sin embargo, estamos en crisis. Desde la etimología de la palabra esto pone a todo el mundo en una marcada época de cambio, un inesperado e inevitable ambiente hostil generado por un enemigo invisible que mantiene a la población recluida.

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El ser humano es gregario, es decir, desde sus inicios se agrupaba con el objetivo de sobrevivir. El aislamiento obligatorio por coronavirus “va en contra de la tendencia biológica a la sociabilidad y supervivencia que tienen las personas”, explicó el psicólogo César Alexis Solís Romero, quien también es terapeuta de la Sociedad Mexicana para la Prevención y Manejo del Estrés.

Él y otros especialistas entrevistados por Infobae México señalaron que entre los efectos que genera el confinamiento se encuentran el estrés y la ansiedad, un mecanismo que la mente y el cuerpo ocupan para lidiar con lo que no pueden controlar, generada por un cambio abrupto de la dinámica cotidiana.

Entre las parejas que en términos demográficos son “no corresidentes”, se encuentran jóvenes económicamente dependientes de sus padres, parejas separadas por razones de trabajo o estudios, relaciones extramaritales, entre muchas otras. Sin embargo, todas atraviesan un duelo no anticipado que les genera sentimientos muy parecidos a los de una separación.

“La cuarentena no fue anticipada, hubo mucha falta de información concreta cuando estaba a punto de comenzar. Al no haber preparación, el duelo de las parejas se vuelve mucho más fluctuante, pero, sobre todo, es muy importante el estatus previo de la relación”, comentó De la Serna Nasser.

Amor en tiempos difíciles

Por primera vez desde hace casi dos años, Eloy Armenta y Luisa Huape, quienes se conocieron en la universidad, no se ven casi todos los días. Obligados a permanecer separados indefinidamente, consideran que la cuarentena los vuelve “psicológicamente más vulnerables” y esperan ansiosos a que las condiciones mejoren para reunirse.

“La incertidumbre es un factor que te va consumiendo poco a poco, y si a eso le sumas los otros problemas que tienes, se vuelve aún más devastadora la espera”, contó él. Mientras que ella cree que es más complicado resolver los problemas a la distancia. “No tenemos la oportunidad de darnos apoyo físico como abrazos, besos o simplemente tomarnos la mano en momentos difíciles”, dijo.

Aunque para ellos las llamadas, videos y mensajes acentúan la distancia, la esperanza de pronto volver a verse mitiga los efectos secundarios que cuentan vivir en el encierro, como el cambio de ciclo de sueño o una mayor sensación de depresión.

Cortocircuito. La idea distorsionada de la conexión emocional

Las personas regulan sus emociones en situaciones críticas de muchas formas distintas, ninguna de ellas es mejor que la otra. En particular, hay quienes lo hacen a través de un tercero

El duelo de la separación por coronavirus enfrenta a las personas directamente con su “imaginario romántico”, un concepto que la doctora en Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara, Zeyda Isabel Rodríguez Morales, define como el conjunto de idealizaciones amorosas que plantean la unión de dos personas.

“Existe la idea de que al definirse una pareja, el espacio privado desaparece. Lo cual está relacionado con el ideal de fusión: el de ‘ya no somos dos personas distintas, sino una sola’, pero eso, pensaríamos, ya quedó muy atrás”.

El concepto de la especialista en juventud y afectividad es contemplado, también, como parte de los mitos del amor romántico por el psicoterapeuta experto en rupturas amorosas y divorcio, Vicente Herrrera-Gayosso, quien ocupa su canal de Youtube, “Supera el divorcio ya”, para hablar de estos temas.

Desde hace años, estudiosos como el sociólogo Anthony Giddens pusieron en tela de juicio las ideas del amor romántico al hablar de un “amor confluente” que une individualidades sin desaparecerlas. A pesar de ello, aún se reproducen en el imaginario colectivo ideas distorsionadas de la realidad amorosa, fomentadas desde la niñez con estímulos que vienen de espacios como la familia o las industrias culturales.

“Al crecer con eso y vivir un cambio de estructura, como ahora en la pandemia, los mitos e ideas chocan con la realidad para provocar un corto circuito. Las personas se enfrentan a la pregunta: ¿si no estoy cerca de él o ella mi amor se destruye?”, explicó Herrera-Gayoso.

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Los siameses: corporalidad y afecto

La parte física es importante en la pareja, de acuerdo con todos los especialistas consultados. Sin embargo, una relación amorosa no está enraizada solo en el aspecto del deseo o el contacto físico.

Hay otros dos factores que estableció Sternberg. Por un lado, la intelectualidad entendida como la cercanía, confianza y conocimiento que solo puede ser generado con el tiempo. Por el otro, está el compromiso ligado a la voluntad de las partes para que la relación perdure. Ambos son elementos que las pareja se ven obligadas a estimular durante la cuarentena, estén acostumbradas a ello o no.

Pero lo físico va más allá, implica corporalidad. Desde la sociología, hablar de relación quiere decir “perdurar en el tiempo, algo que es rutinario o que ocurre cotidianamente”, explicó Rodríguez Morales.

La necesidad de cercanía física va mucho más allá del erotismo o la genitalidad. La intimidad es inherente de estas prácticas, pues significa “estar cerca del otro, tener conocimiento uno del otro, incluyendo su cuerpo”. Por ejemplo, los datos sobre preferencias en la dieta, el cuidado al enfermar o el reconocimiento de significados en las actitudes y gesticulaciones de la pareja.

Sin embargo, por redes sociodigitales se vuelve más complicado tener el panorama cotidiano de la pareja que había con la interacción física antes de la cuarentena. Incluso, la ansiedad por la incertidumbre pandémica afecta las relaciones que de origen se dieron a distancia, pues también sufren estos efectos emocionales generados por la crisis mundial.

Con el aislamiento, también incrementa la exigencia hacia la pareja para satisfacer la afectividad propia. Esto tiene su origen en la reducción de los círculos de socialidad en los que una persona cultiva afectos e interacciones. Por ejemplo, el ir a la escuela, al trabajo o salir a la calle.

“Con el encierro, las necesidades dejan de ser satisfechas por una gran pluralidad de personas. Aunque aún tenemos a nuestros amigos, nos volvemos mucho más demandantes y buscamos que la pareja compense lo que ahora no obtenemos de otras relaciones afectivas”.

Rodríguez Morales también señaló que en ese proceso, es posible que muchas personas se encuentren con sentimientos de mayor intensidad ligados a la depresión, la melancolía o la frustración, lo que puede llegar a generar conflictos en la pareja donde antes no los había.

Enfoquémonos hoy, vivamos juntos mañana

Una y otra vez, Sergio Canul y Eduardo Zepeda han tenido que adaptarse a nuevas dinámicas. Así fue cuando Eduardo comenzó a trabajar. Luego pasó con el viaje de Sergio al extranjero e, incluso, moldearon sus actividades al notar que sus horarios se empalmaban y parecía que por cuestiones de tiempo, ya no se podrían ver. A pesar de todos esos obstáculos, antes de la cuarentena, se veían todos los días.

Sergio está en su último semestre de la carrera de Teatro. La pandemia echó abajo algunos proyectos, pero también aumentó los días de espera para vivir con su pareja, con quien lleva más de cinco años de relación. Lo que frenó por completo sus actividades escolares, también le permitió enfocarse en otras nuevas metas y actividades.

Por su parte, la cuarentena significó para Eduardo un necesario descaso de su trabajo como profesor de Historia. Ahora, utiliza el tiempo para enfocarse en su proyecto de titulación.

Ambos atraviesan la cuarentena cumpliendo un acuerdo implícito de “enfocarnos en nuestras cosas, pues, eventualmente, nos volveremos a ver. Estaremos más tranquilos, sin tanta presión de otras responsabilidades y con la oportunidad de seguir adelante con nuestros planes”, señaló Eduardo.

Aunque están adaptados a los cambios de dinámica, la melancolía también los ataca. “Esta cuarentena anhelo más estar con él. Vi fotos viejas y dije ‘wow, ya pasó mucho, mucho tiempo’ y entonces llegan las memorias”, contó Sergio.

La comunicación entre ellos es constante, al igual que las complicaciones “normales” de una relación. Probablemente, el obstáculo más grande son las secuelas del encierro o el mal internet que a veces frustra la conversación por la única red social que tiene Eduardo: WhatsApp.

Redes sociales en una lógica darwiniana: Adáptate o muere

Incertidumbre. Los especialistas apuntaron que el obstáculo más grande a superar durante la pandemia es la pregunta: ¿cuándo nos volveremos a ver?. El distanciamiento físico y de los elementos de la corporalidad, en una relación sin fecha de reencuentro, generan mucha ansiedad. Sobre todo, cuando todos están inmersos en un entorno hostil como el que vivimos gracias al coronavirus.

Es en escenarios parecidos a éste que la idea de “te necesito como nunca”, comienzan a revelarse ante sus portadores. Solís Romero explicó que la falta de actividades cotidianas pone en jaque la tolerancia a la frustración en las personas, pues “no sabemos vivir en incertidumbre”. Algo en lo que De la Serna Nasser se basó para explicar que “se hará más evidente que yo no tengo control sobre el otro. Al final el otro es un ser independiente”.

Las situaciones de estrés exacerban también la dependencia o apego que existe en las parejas, pero, la diferencia de entre ambas tiene límites difuminados. Herrera-Gayosso habló del apego sano y la dependencia emocional como dos hermanos gemelos. Estos son idénticos, como dos gotas de agua. La única forma de diferenciarlos es al reflexionar sobre los sentimientos que generan.

“El apego sano te hace sentir bien la mayor parte del tiempo. La dependencia, al contrario, genera sentimientos mayoritariamente negativos como ansiedad y, generalmente, la sensación de que tu bienestar se relaciona directamente con lo que esa persona diga, haga o deje de hacer”.

Para encontrar la certeza del bienestar tanto propio como ajeno, las parejas tienen y se apoyan en las redes sociales. En la cuarentena, Facebook, WhatsApp, Instagram, entre otras, se volvieron un elemento primordial de comunicación para las parejas distanciadas.

Pero, se trata de un arma de doble filo, que funciona para alimentar la necesidad emocional de apego, pero también incrementa la vigilancia, acoso y control que una persona podría tratar de ejercer sobre otra.

“La incertidumbre nos puede matar por dentro si dejamos que tome el control” aseguró Herrera-Gayosso. Junto con ella, las parejas, y en general las personas, son víctimas de un efecto conocido como “depresión estacional”.

Cuando el ambiente orilla a los individuos a límites críticos se genera una fuerte necesidad afectiva. Esta, es común en fechas decembrinas, que los terapeutas señalaron como aquellas en las que las exparejas tienden a volver.

Entender la existencia de un estado de crisis sanitaria que afecta la salud mental de ambas partes de una pareja, es el primer paso para poder asumir, y posteriormente adaptar, las estrategias a implementar en una relación ante el panorama sanitario del COVID-19.

“La pareja que no se adapte a que ahora la comunicación va a ser menos física y más verbal va a tronar. Así como quienes no logren entender que, en algunas áreas la pasión va a bajar, pero en otras va a aumentar”, señaló Solís Romero

Detalles de 15 minutos

La última historia la cuenta una pareja atiborrada de trabajo, tareas y encargos del servicio social, pero eso no evita que interactúen durante los pocos minutos libres que les quedan en las madrugadas.

Tanto Diego Hurtado, en su último año de la carrera de Ciencia Política, como Laura Su, en sus primeros semestres de Derecho, resienten la distancia al mismo tiempo que trabajan para cumplir con sus responsabilidades. “Lo extraño, quisiera hablar con él más de 15 minutos y sentir su compañía, pero mis profesores me dejan tanta tarea que a veces de la mañana a la noche estoy ocupada”, dijo ella.

Quince minutos es una parte minúscula del día. Para él, “hay algo que hace hervir o efervecer las sensaciones” en la interacción física. Sin embargo, en el aislamiento, los recuerdos le permiten recuperar los detalles diarios, pequeños, que parecen simples en el día a día.

La distancia les genera una enorme melancolía, complicaciones comunicativas y cuentan con unas pocas herramientas para sentirse cerca, pero eso no ha impedido que, al menos los 15 minutos de la madrugada, despierten la pausada esperanza de verse otra vez.

El camino al postromanticismo: adaptémonos a la realidad

Entre los puntos más importantes señalados por los especialistas, para gestionar de manera óptima y sana una relación durante la cuarentena, está deconstruir la idea de la relación como la unión de dos individuos en una sola entidad.

Reconstruir los ideales amorosos de fusión, permiten dar paso a lo que Rodríguez Morales, la experta en afectividad, llama “imaginario post romántico”. Este se da cuando las idealizaciones del amor comienzan a agotarse y generan un cambio de perspectiva.

Entonces, es posible producir una comprensión distinta del concepto de pareja. En teoría, las personas comienzan a entenderse como individualidades que no se borran, a pesar de tener ideas interiorizadas del amor romántico. Esto permitiría realizan un trabajo constante para la superación de esas idealizaciones, de manera que son capaces de negociar su permanencia o ruptura.

Infobae México deja para sus lectores 10 recomendaciones y estrategias que compartieron los expertos para las parejas que atraviesan esta situación:

  • Entender que el aislamiento nos afecta psicológicamente porque va en contra de nuestra naturaleza
  • No dar por hecho que la distancia física será también emocional
  • Estimular la creatividad en los rituales en la conexión virtual: ver películas, comer juntos a través de videollamada, jugar online, entre otras.
  • Hacer videollamadas del diafragma hacia arriba, con tomas abiertas en las que sea posible percibir tanto la gesticulación como los movimientos del otro. Esto porque,al solo ver el rostro, “nuestra parte racional reconoce a la pareja en la videollamada, pero la emocional muchas veces no”
  • Comprender que tu pareja y tú viven y experimentan el aislamiento de formas distintas
  • Tener actividades en conjunto y estimular el tiempo de calidad
  • Evitar tomar decisiones importantes para la pareja y la vida, mientras estamos en crisis y no hay una fecha clara de “normalidad”.
  • Tocar otros temas distintos a la pandemia por coronavirus. Ya que la sobreinformación genera mayor estrés y ansiedad.
  • Mantener la esperanza de que se volverán a ver. Esto es algo pasajero y puede funcionar para reforzar la comunicación y enfocar a cada uno en metas personales.
  • Practicar la negociación sobre nuevas dinámicas y actividades. Sin embargo, hay una advertencia: una persona no debe ceder en algo que la incomode o la haga sentir que se pierde, sobre todo, en temas como la intimidad y sexualidad.
FUENTE: Por Diana Soto para Infobae
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