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Ángel Malvicino: Su pequeña gran historia.02 de mayo de 2008(ellitoral)

El 20 de mayo de 1921 nació Ángel P Malvicino en la ciudad de Crespo, situada a pocos kilómetros de Paraná, la capital entrerriana, en la llamada casa rosada · José, su padre, un caudillo radical, natural de Monte Caseros, ferroviario desde los 12 años, mecánico de máquinas, maquinista y jefe de la misma del FC Gral. Urquiza, fue uno de los fundadores del Círculo Católico de Obreros y de la poderosa Unión Ferroviaria de Paraná · Integraba las comisiones que discutían con la patronal los precios del jornal. Sus hermanos, Víctor y Oscar, siempre coincidieron en señalar que Ángel fue un superdotado, un joven tocado por la varita mágica del destino para la práctica de la actividad deportiva, por su fortaleza física, espiritual y dotes para cada disciplina que practicó. Sus dotes Para tener una idea de la jerarquía que había alcanzado Malvicino en su juventud -hace más de siete décadas- en atletismo, saltaba 1,80 metros en alto y recorrió en 56 segundos los 400 metros llanos. Otro ítem para destacar, es que en natación los relojes marcaban 1' 3/10 en los 100 metros libres. También fue boxeador, tenía 1,85 metro de altura y 82 kilogramos de peso. A los 16 años fue capitán del Paraná Rowing Club, que poseía 3.500 socios y Raúl Lucio Uranga era el presidente de la entidad. Al propio tiempo, participaba en las pruebas acuáticas de largo aliento (Villa Urquiza-Paraná) y en otras corridas que se realizaban en la zona, en el río Paraná y sus afluentes, donde brazada a brazada demostraba siempre su capacidad para estas lides... En la actividad cívica fue secretario de la juventud de la Unión Cívica Radical, cuyo presidente fue Carlos Humberto Perette, el diputado nacional más joven del país. Decepción El sueño en la juventud de Malvicino, sin duda alguna, estaba centrado en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948. Se trasladó a Buenos Aires y tuvo una decepción en su preparación en el Club Francés Le Avirón, donde en dos años pasó muchas necesidades, almorzando en una casilla junto a marineros y a la noche tomaba mate cocido en una piecita alquilada. Una noche lo visitó el famoso entrenador alemán Pfander y comenzó a entrenarlo en el Club San Fernando y le daba de comer en su propia casa. Ganó todas las pruebas clasificatorias y en la final perdió sobre la raya con Capozzo y la Asociación de Remeros Aficionados seleccionó a ambos para la competencia olímpica. En Inglaterra, corrió en la famosa cancha de Henley, en doble -había renunciado al single antes de partir- con 47 participantes, ubicándose quinto y logró medalla de bronce (entonces del tercero al quinto receptaban esa presea). Cuando regresó al país, Malvicino vino a Santa Fe donde se casó con Chola Peralta. La había conocido en Paraná, donde estudiaba, pero ella era de Cañada de Gómez. Trabajaba en la Dirección Nacional de Arquitectura y tomó la representación de la fábrica de galletitas Serrano y después comenzó su actividad comercial e industrial, con exitosos emprendimientos. Don Ángel tiene tres hijas mujeres: Mónica (profesora de Educación Física), que vive en Santa Fe; María Graciela "Maga", domiciliada en Bariloche y Gladis Patricia "Pati" o "Pato", afincada muy lejos, en París. Medalla de oro Uno de los principales dirigentes deportivos del siglo pasado, reconocido públicamente por el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Humberto Grondona, fue Malvicino, quien a fines de 2003, recibió una medalla de oro y un banderín por la trayectoria y ser el dirigente en actividad más antiguo, junto a Víctor Vesco, de Rosario Central. "La pasión de mi existencia" La pasión deportiva de Ángel Pedro Malvicino fue el club Atlético Unión, porque desde el primer día de su llegada a Santa Fe le abrió sus puertas, se incorporó como asociado, tuvo sus vivencias, éxitos, decepciones; encontró muchos amigos y también detractores, aunque éstos no se volcaron con el alma, el corazón y el desprendimiento que él tuvo siempre en favor de la divisa de sus amores. Para Malvicino "el Club Atlético Unión no sólo es una escuela de dirigentes y de deportistas; sino que cuenta con el Ipei (Instituto Privado de Educación Integral), establecimiento que educa a más de 1.000 alumnos desde el nivel inicial (desde los dos años), EGB (1´ a 9´ años) y el Polimodal secundario". Malvicino aseguró que "llegué a Santa Fe desde mi provincia de origen (Entre Ríos) y tras retirarme como deportista amateur, encontré en Unión el lugar que necesitaba para volcar mis energías en la consolidación de un proyecto en común". Reconoció que "Unión representa la fuerza y el empuje de quienes, más allá de sus intereses personales, estén dispuestos a poner sus capacidades individuales y entregar sus esfuerzos al servicio de una divisa que cobija a la gran masa que, en el lenguaje popular, se denomina tatengues". El presidente de la chequera "Para ser presidente de Unión, es necesario tener chequera", dijo alguna vez Ángel Malvicino, frase que luego le costó críticas, reconocimiento, elogios y un sinnúmero de expresiones de parte de los unionistas. Malvicino tiene una carrera de más de 50 años como directivo, estuvo al lado de hombres que le dieron muchísimo a Unión, como el doctor Carlos Iparraguirre y el doctor Marcelo Casabianca, armó el equipo que salió campeón en 1966, integrando la subcomisión de fútbol en aquella época y arrogándose la virtud de haber ido a Uruguay a buscar al Pulpa Etchamendi y al "Negro" Sauco. Malvicino no se fue nunca de Unión, por más que se haya dedicado durante mucho tiempo a la vida empresaria, ya sea al frente de su empresa comercial, en la construcción de El Paso o en la venida a Santa Fe de la televisión por cable. Apoyó otras gestiones hasta que, en 1995, en un momento delicado para la vida institucional y económica, se sumó al esfuerzo de un grupo de hombres para sacar adelante a Unión, manteniéndose durante mucho tiempo en la presidencia y convirtiéndose así en el dirigente de mayor trayectoria de los 101 años de vida del club.

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