Opinión | Antonio Rico | Alberto Fernández

Argentina y su navidad sin regalos

En una Latinoamérica inestable, conflictuada y descontenta, Argentina estrena gobierno en un escenario no menos convulsionado económicamente.

En un fin de año donde las tradiciones navideñas ceden su lugar a anuncios de Alberto Fernández y su gabinete para paliar en parte la frustración y el descontento ciudadano; Latinoamérica también atraviesa momentos convulsionados.

Más allá de que no hay un reclamo común, el trasfondo es el mismo: la frustración y el descontento ciudadano ante gobiernos que no saben, no pueden o no quieren dar respuestas a las demandas y expectativas ciudadanas.

Si algo quedó claro en los últimos meses es que ningún gobierno puede tomar medidas sin esperar reacciones. Escuchar se vuelve para los gobernantes un atributo imprescindible. No alcanza con proyectar una imagen de liderazgo ni siquiera “ganar” elecciones. El desafío es “gobernar bien”.

Cualquier chispa enciende una llama y desnuda un profundo malestar y por eso no es nada fácil la tarea del equipo Fernández- Fernández. Y si bien los argentinos, lejos de la efervescencia de los países de la región, nos manifestamos en las urnas; la ansiedad popular se percibe claramente, lejos del espíritu navideño.

Los desafíos que le esperan a Alberto Fernández no son pocos. Está claro que no son tiempos ni de ajustes ni de espera. Y que el mejor deseo que puede expresar la ciudadanía para esta Navidad es que el Presidente sepa escuchar y se dedique a hacer más que a prometer.

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