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Baltasar Garzón visitó la sede de FESTRAM

"Renunciar a los avances es lo peor que puede producirse en una sociedad en democracia: los movimientos sindicales, la lucha por la consolidación de los derechos humanos no son enemigos, sino que son actores que deben coadyuvar" indicó el magistrado. Además, hizo hincapié en la resistencia del Poder Judicial ante el avance de las grandes corporaciones internacionales.

En el marco de una charla sobre Judicialización de la Protesta Social visitó la sede de FESTRAM el jurista español Baltasar Garzón. Lo acompañaron Claudio Leoni, Secretario General de FESTRAM, Matilde Bruera, cofundadora de Justicia Legitima, Mario Galizzi de APyME y Marcelo Morilla de la Fundación CEIBO. Al encuentro asistieron profesionales del derecho, trabajadores, representantes de la justicia y derechos humanos.

Para iniciar y enmarcar la temática, el titular de FESTRAM hizo una breve reseña sobre la persecución política de sectores opositores y movimientos sociales tanto en nuestro país como en la región. “Sectores de la justicia son hoy instrumentos directos de la opresión del pueblo argentino y de la persecución en toda Latinoamérica de gobiernos populares” expresó.

A su turno, la Dra. Matilde Bruera recordó que “en Argentina todos sabemos cómo se transitó la lucha y la resistencia contra la Dictadura y cuando estaban instaladas las leyes de impunidad se nos abre la esperanza con los juicios en el exterior y, sobre todo, los juicios iniciados por el Dr. Garzón bajo el principio de Justicia Universal”

La alocución del disertante giró en torno a las grandes corporaciones mediáticas que tratan de obtener una posición prevalente influyendo sobre jueces o desarrollando campañas de acoso. “La tensión entre el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial no es extraña, ni siquiera es mala, lo que no podemos consentir es que uno se imponga a los otros”, expresó, al tiempo que recordó que su primer abordaje con la justicia argentina no fue por hechos de lesa humanidad, sino por un caso de narcotráfico y lavado de activos en el año 1991, el llamado “Yomagate”. “Para quienes estábamos fuera, aquellos hechos heroicos fueron importantes, la resistencia de esos fiscales -quebrantando las tensiones que había- querían ayudarme y me decían “ojo que tal funcionario está bloqueando la iniciativa, la orden de detención internacional”, rememoró, y destacó que gracias a advertencias de este tipo pudieron continuar los procesos de justicia universal.

Por todo esto, Garzón consideró que “dar un paso atrás en la conquista de esos derechos fundamentales para las víctimas, para el pueblo en general, no es digno de ser juez”: “para mí, es incomprensible; no tienes por qué someterte, no tienes por qué ceder, tienes los mecanismos para defenderte”, indicó, y aclaró que, aunque eso puede costar caro, solo hace falta decidir de qué lado estar, “si estás al servicio de la ciudadanía o te aprovechas de ella”, según sus palabras.

También advirtió que el Poder Judicial pierde terreno no tanto por el avance de la presión política sino por su propia falta de resistencia y que, ciertamente, se está “utilizando el derecho como un arma de sometimiento político”. Al respecto, aclaró que estamos pasando de una etapa de activismo judicial – que “no te impide tener imparcialidad” – a otra donde lo que sí impide tener imparcialidad “es prestar el uso del derecho a unos intereses políticos de turno que te imponen”.

Además, explicó lo que él denomina “patrimonialización de los cargos públicos”: creer estar en posesión de un cargo cuando “mi cargo” es un cargo público. En este punto, consideró que se muestra claramente la tensión entre las grandes corporaciones a un modelo que se había instalado por primera vez en democracia prácticamente en toda Latinoamérica y había que arrancarlo. “Finalmente, lo que el vecino del Norte ha hecho mucho más abiertamente con la administración Trump es hacer lo que en los años setenta se hacía con la Doctrina de la Seguridad Nacional, sólo que ahora no se propician golpes de estado o prácticas de desaparición forzada de personas ni nada de eso, sino que hay una especie de colonización económico judicial”, reflexionó.

Finalmente, Garzón consideró que hay que generar conciencia en la ciudadanía en general y en el Poder Judicial en particular de esta dinámica en que se encuentra América Latina, porque, “aunque ha habido momentos malos o ha fracasado alguna política, se había hecho todo el esfuerzo que se tenía que hacer y el servicio era claramente a favor de la sociedad”. “Ese terreno hay que recuperar; si se recupera, debemos aprender para que no vuelva a suceder. No hay otra. Estoy convencido de que eso es posible, y no solamente posible, sino absolutamente necesario que sea así”, concluyó.

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