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Bolivia y Chile, dos heridas distintas de América Latina

Estos últimos días observamos con dolor la crisis en Chile y el golpe de Estado en Bolivia. Ambos países eran dos ejemplos de macroeconomía a seguir y ¿que pasó?.

La explicación de ambas crisis, la de Chile y la de Bolivia, necesita interrelacionar la política y la economía. Pero lo que queda a la vista es que algunos países de esta dolorosa Latinoamérica no pueden generar las capacidades para brindar libertad (reconocimiento de derechos) e igualdad (acceso igualitario a las decisiones) al mismo tiempo.

Está claro que tanto en Bolivia como en Chile hay sectores, a uno y otro lado, que se sienten excluidos y fuera del sistema. El gobierno chileno subestimó las quejas que su sociedad y no motorizó mecanismos de generación de consensos. La élite política creía que estaba todo bajo control, al promover la eficiencia económica. En Bolivia sucede los mismo, pero de distinto lado.

Morales llevaba trece años de gobierno que generaron altos niveles de inclusión y participación, pero no generó confianza en el sistema electoral. Basta la comparación con Alemania. Merkel lleva el mismo tiempo en el poder que Morales y nadie se asombra.

Hay un hartazgo de que la toma de decisiones no sea consensuada con todos los sectores. Esto puede verse claramente en nuestro país, ya que fue la propuesta del presidente electo Alberto Fernández. El “gran acuerdo para salir de la crisis” e ir más allá de la influencia del “círculo rojo”.

En este nuevo panorama que se muestra en América Latina es la gente la que pide participación, y lo hace ocupando las calles, exhibiendo su fuerza. Esperemos que el período que se abre sea el de la búsqueda de consensos y no el de la Fuerza, para que Latinoamérica encuentre su propio rumbo sin mirar para el norte.

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