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Cinco consejos para comer en el trabajo sin romper la dieta.  07 de diciembre de 2015 (Derf)


Si el plan es que la comida sea saludable y accesible, el almuerzo en la oficina puede volverse un fastidio, ideas para una alimentación balanceada a bajo costo.

El momento de compartir los alimentos se caracterizó durante siglos como un espacio predominantemente familiar, amistoso y para socializar con personas que resulten afines, ya sea por negocios o por razones personales.

Muchas personas comen con sus compañeros de trabajo y la industria alimenticia supo colocarse alrededor de las oficinas, convirtiendo la decisión de con quién y dónde comer en un predicamento diario entre seguir los antojos, comer con quien nos interesa o mantener una alimentación balanceada.

Para evitar que el salario se vaya en la alimentación y que el cuerpo lo resienta, la especialista mexicana en promoción de salud Marilú Acosta brindó cinco trucos para lograr comer de forma saludable y accesible.

1. Comer colaciones entre comidas

A pesar de que madres y abuelas se cansaron de repetir que no, la realidad es que es importante comer entre comidas. Entre el desayuno y el almuerzo pueden pasar más de seis horas y para el momento de decidir qué comer, tener demasiada hambre no es lo ideal, ya que se terminará eligiendo más por impulso que por necesidad nutricional.

Si se mantiene una ingesta constante de alimentos cada tres o cuatro horas, entonces podrá comerse tranquilamente a la hora del almuerzo algo ligero, saludable y no costoso, sabiendo que dentro de poco volverá a ingerirse algo y no pensar que la próxima comida será recién la cena en casa.

La comida entre comidas debe ser una cantidad moderada y fácil de transportar: una fruta, nueces, una barra energética, un helado de yogurt, unos rollitos de jamón, etc.

2. Planear la comida del día siguiente
Hablar con los compañeros de trabajo, amigos, socios o familiares y planificar a qué lugar irán puede ser de gran ayuda. De esta manera se podrá decidir con antelación qué desayunar, qué colaciones llevar al trabajo y también qué cenar esa noche.

Una buena ensalada no sólo es rica, sino que también puede ser muy nutritiva. En algunos restaurantes o áreas de comida rápida hay barras de ensalada. La lechuga casi es ilimitada, bastará agregarle algún tipo de proteína (vegetal o animal) y ser mesurado en los aderezos, aunque el aceto balsámico, el limón y el aceite de oliva pudieran utilizarse sin problema.

4. Llevar comida casera
Pareciera que se regresa al patio de la escuela con las luncheras y la comida preparada, pero en realidad no es mala idea llevar la comida de casa. Es la única que se sabe exactamente de dónde proviene, es fácil controlar la cantidad de los ingredientes, el sabor y el tipo de comida. Aparentemente lleva más tiempo en casa prepararla, pero con organización, podrá cocinarse comida que sepa bien en frío, aunque en casi todas las oficinas también hay hornos de microondas.

5. Vale consentirse una vez cada 15 días
Darse el gusto de comer lo que se quiera, donde y con quien se quiera, porque finalmente la vida es para disfrutar. Eso hace que tenga un sentido cuidarse durante 14 días, porque al día siguiente habrá una rica recompensa culinaria.

 

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