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Cómo la pandemia influye en los sueños de las personas

De acuerdo con distintos especialistas, el encierro, sumado al desajuste de horarios y el miedo ante un "enemigo invisible" impiden descansar bien y potencian las pesadillas y sueños vívidos. El estudio que muestra que el COVID-19 provocó un aumento del 35 % en los sueños que la gente recuerda.

Desde que se decretó la cuarentena obligatoria, hay un mal que aqueja a muchas personas y está vinculado a la dificultad para conciliar el sueño. No hay dudas: la pandemia caló hondo en nuestro inconsciente propiciando el insomnio y potenciando las pesadillas.

De acuerdo con distintos especialistas, el contenido de los sueños está estrechamente vinculado con las emociones. Es decir: “Si mientras estamos despiertos pasamos por situaciones de estrés o miedo, es muy probable que nuestros sueños estén teñidos de esos sentimientos”, explica a Infobae la psicóloga y escritora Celia Antonini (MN 10.494).

Para Pablo Ferrero (MN 119.738), especialista en medicina del sueño y director del Instituto Ferrero de Neurología y Sueño, los altos niveles de ansiedad combinados con la disminución de las endorfinas (generada por la poca actividad física que propicia el encierro) aumentan los pensamientos negativos, que luego terminan alimentando nuestros sueños. “En las personas ‘mal dormidas’, ya sea por las pocas horas de sueño o la mala calidad, la consolidación de la memoria se inclina por los malos recuerdos que, durante la etapa REM (fase onírica por excelencia), dan lugar a las pesadillas”, explica Ferrero a este medio.

Según un estudio en curso del Centro de Investigación de Neurociencia de Lyon (Francia), publicado en la Revista National Geographic, el coronavirus provocó un aumento del 35 % en el recuerdo de los sueños. Además, los encuestados reconocieron que sus sueños eran un 15 % más negativos de lo habitual. En la misma línea, en estudio promovido por la Asociación Italiana de Medicina del Sueño (AIMS) analiza las consecuencias que produce el confinamiento en el descanso de buena parte de la población italiana. ¿El resultado? Muchos experimentan pesadillas similares a las personas que padecen trastorno de estrés postraumático

“Hace algunos años, cuando analizamos a los sobrevivientes del terremoto de L’Aquila de 2009, descubrimos que los trastornos del sueño y las pesadillas eran directamente proporcionales a la proximidad del epicentro: cuanto más cerca estuvieron del sismo, peor dormían”, explica Luigi De Gennaro, docente de la Universidad de Roma, que actualmente está trabajando en el estudio italiano sobe COVID-19.

Los resultados de la investigación en curso de De Gennaro y otros trabajos, como el estudio de Lyon, sugieren que las personas más cercanas a la amenaza de la pandemia (ya sean los trabajadores de la salud, los que viven en epicentros de contagio y aquellos con familiares afectados) tienen más probabilidades de experimentar sueños vinculados al virus.

Cómo dormir mejor y evitar las pesadillas

Para quienes experimentan pesadillas durante el confinamiento existen, de acuerdo con los especialistas consultados, distintas técnicas para conciliar el sueño de manera efectiva y aliviar la carga negativa de lo que soñamos.

“La vida que solíamos tener, entrando y saliendo de nuestras casas, estaba estructurada con diferentes rutinas que, a lo largo del tiempo, le dieron a nuestro cerebro la pautas precisas de cuál era el momento de vigilia y cuál el de descanso. Ahora que cambiamos nuestros hábitos, se produjo un desajuste en el ritmo biológico de los cuerpos y el cerebro necesita tiempo para adaptarse a nuevas pautas”, explica Pablo Ferrero (@ElDoctorDelSueno) a sus más de 21 mil seguidores de Instagram y propone una serie de rutinas para calmar el organismo antes de ir a dormir.

“Es recomendable limitar el tiempo frente a la computadora, el celular y la televisión después de las 18 hs. Dos horas antes de ir a dormir, conviene apagar las luces del techo y usar la de los veladores. La clave establecer una rutina de lectura nocturna”, recomienda Ferrero.

Es una realidad: de noche las preocupaciones y pensamientos suelen potenciarse y, pasada cierta cantidad de días de aislamiento, nuestra cabeza comienza a pensar y suponer qué pasará si esta situación perdura y cuál será nuestra proyección.

Ante el primer pensamiento negativo comienza el circuito de la negatividad. Para romper con este círculo vicioso y convertirlo en virtuoso debemos enfocarnos en la respiración y comenzar con un primer pensamiento positivo más esperanzador y creativo”, apunta la licenciada en psicología Beatriz Goldberg (MN 6.235), autora del libro Cómo superar los miedos y ser feliz.

Según esta terapeuta es importante buscar momentos de ocio y evitar estar siempre pendientes del COVID-19. "Se habla permanentemente de ‘la población de riesgo’ para referirse a los mayores de 65 años. De alguna manera, esa etiqueta genera temor porque aunque uno no pertenezca a ese grupo, es probable que tenga familiares y seres queridos que sí. Lo que tenemos que saber, ya lo sabemos: hay que lavarse las manos y quedarse en casa”, concluye Goldberg.

FUENTE: Por Florencia Illbele para Infobae
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