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Cómo se reconfiguran el deseo y los vínculos sexoafectivos

Entre tantas otras actividades afectadas, las relaciones sexoafectivas se transforman durante el aislamiento y atraviesan distintas etapas. ¿Cuál es el impacto de la pandemia en el deseo sexual y qué herramientas se renuevan entre las personas que no conviven?

La cuarentena implica, como ya sabemos, quedarnos en casa. Pero no es solamente eso: la coyuntura de la pandemia por COVID-19 y el aislamiento social conllevan un nivel importante de incertidumbre, de cambios en la rutina, preocupación e incluso temor que pueden derivar en malestar. Y el malestar está directamente asociado al cambio en el deseo sexual.

El deseo sexual tiene que ver con la creatividad, con sentirse bien y estar tranquilos: cosas que hoy no están en su plenitud. También, en una situación adversa como esta, las personas pueden encontrar en la sexualidad una distracción, un escape. Entonces pueden pasar dos cosas: o que el deseo disminuya, o que se eleve. No hay una regla para esto”, explica Cecilia Ce, psicóloga especialista en sexualidad y autora del libro Sexo ATR.

En este sentido, los especialistas coinciden en que lo que nos puede suceder con la sexualidad es distinto para cada uno: la clave está en no sentirse mal si sentimos más o menos deseo, ya que puede ser variable en cada persona y también variable a medida que pasa el tiempo.

Las personas que conviven con sus parejas tienen un gran desafío vinculado a los espacios de cada uno, los límites, la paciencia y la empatía. Y, sobre todo, en la sincronía del deseo, que no siempre sucede y que el aislamiento puede mejorar o empeorar. “Al principio nos aumentó la frecuencia, el deseo y el encuentro. Con el paso de las semanas se aplanó y ahora tenemos momentos; estamos más cariñosos, pero en una meseta en la intimidad”, explica Julieta, que tiene 33 años y convive con su pareja hace 4 años.

La falta de sincronía del deseo en la pareja puede darse por los cambios emocionales de cada uno, los altibajos. También puede afectar la dinámica del hogar, en la que de repente hay familias que están trabajando, limpiando la casa, cocinando, cuidando a los hijos y enseñándoles la tarea online. “Estar en el mismo espacio las 24 horas no nos ayuda; ahora todo es parte de la rutina y nos cuesta encontrar momentos para relajarnos y desconectarnos de esta realidad”, dice Patricio, que tiene 39 años, convive y tiene dos hijos.

El aislamiento y los vínculos “informales”

El aislamiento social, preventivo y obligatorio modificó también el modo en que nos vinculamos. Según los especialistas, hay una nueva necesidad de estar más cerca de las personas que queremos, nos gustan o nos interesan. En este sentido, algunos vínculos que hasta ahora eran incipientes se están consolidando y fortaleciendo.

La sexualidad, para quienes no están en una pareja formal, es una búsqueda de conectar con otro; las personas pueden atravesar épocas de mucha más abstinencia sexual que esta cuarentena, pero hoy se vive más fuerte e intenso porque hay mayor anhelo de contacto.

Las relaciones que nacían a través de apps o redes sociales, que se basaban en conversaciones más superficiales o banales, ahora mutan y las personas empiezan a compartir sus emociones. “Esto afianza algunos vínculos sexoafectivos, se descubren nuevos y se borran algunos que ya no iban más; la pandemia nos cambió incluso lo que toleramos y lo que no”, agrega Cecilia Ce.

Algunas "alternativas": masturbación, sexting y sexo virtual

Por otro lado, la autosatisfacción es una herramienta personal de la sexualidad, y en días de cuarentena es fundamental desarrollar este tipo de recursos: la masturbación, el sexting o el sexo virtual. Muchas personas aprovecharon esta cuarentena para descubrir, explorar, transitar la masturbación e informarse sobre ella.

“La masturbación y el sexting son claves para las personas que viven solas; es el modo de descarga y de disfrute de la sexualidad. A medida que pasa el tiempo de cuarentena es más la tentación de salir a encontrarse con un compañero sexual, por eso ser creativos con la autosatisfacción es fundamental”, explicó a Télam el sexólogo Patricio Gómez di Leva.

Hay personas que en este contexto se consideran en una etapa “asexuada”, aunque los sexólogos aclaran que disminución o falta de deseo no son sinónimos de asexualidad. Los especialistas consultados por Télam coinciden en que no hay que “alarmarse” si el deseo está alterado o hay desencuentros, y recomiendan trabajar en la creatividad y la variación de herramientas para sobrellevar la cuarentena y seguir disfrutando la sexualidad en la mayor plenitud posible.

FUENTE: Por Josefina Marcuzzi para Télam
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