Distanciamiento 18 de junio 2020
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Cuarentena y masturbación: cuando la convivencia rompe con la privacidad

La nueva normalidad supone -en muchos casos- la lucha diaria por tener un momento íntimo en soledad.

La nueva normalidad supone, en muchos casos, la lucha diaria por tener privacidad. Muchas personas al estar en confinamiento comenzaron a compartir con sus parejas más tiempo del que acostumbraban. Los espacios "a solas" son cada vez menos y se hace difícil encontrar lugar para cada uno. Incluso sí, para masturbarse.

En diálogo con la Licenciada en Psicología, Eliana Tornatore, abordamos la problemática que se presenta en las relaciones al no hablar sobre la masturbación. Asimismo, sobre la necesidad de encontrar espacio y tiempo para la autosatisfacción en los tiempos que corren.

Estando en pareja, ¿qué representa la masturbación? ¿Por qué surge la necesidad de "masturbarse a solas"?

Hay que entender que la masturbación representa algo particular para cada persona y en relación a eso, también ocupará un lugar particular en la dinámica de cada pareja. La necesidad de masturbarse puede surgir por distintos motivos: para relajarse, liberar tensión (sea o no de índole sexual), darle curso a distintas fantasías, entre otros.

Algunas personas consideran que la masturbación es algo a lo cual recurrir únicamente cuando no se tiene pareja sexual, o cuando las relaciones no son del todo satisfactorias, pero esto no es así en realidad. Masturbarse es normal, y hacerlo no quiere decir que no se obtenga placer sexual en la pareja, por el contrario, puede representar una buena manera de explorar el propio cuerpo y aprender sobre aquello que produce placer más allá del encuentro con el otro, de manera privada.

Esta necesidad de "masturbarse a solas", ¿se ve ligada a que justamente con la cuarentena se siente una invasión de espacio y es por eso que se "empodera" todo tipo de actividad que nos dé "libertad" como individuos?

Puede que esta necesidad se vea exacerbada, ya que en este contexto encontrar momentos donde poner en juego lo íntimo y la privacidad, es todo un desafío. Pensemos no solo en parejas que conviven, sino en aquellas que además tienen hijos, y deben dividir su tiempo entre cuidados, tareas de la casa, trabajos de cada uno, etc. Es complicado pensar en este escenario, momentos en los que pueda prevalecer el espacio propio. Sin embargo, es necesario repensar el papel que juega la necesidad de los mismos para el bienestar personal y por ende de la pareja.

En relación al contexto actual entonces, es importante fomentar y respetar espacios además de los compartidos. Espacios de cada uno.

¿Cómo respetar los espacios cuando el otro quiere tener su momento íntimo?

Considero que respetar los espacios del otro es uno de los “secretos” no tan secretos, para que las parejas funcionen. Pero actualmente, como mencioné antes, hacerse de esos momentos íntimos es más complicado. Estos quizás consistan en encerrarse en la pieza un rato, lejos de la mirada ajena, casi como cuando éramos adolescentes y nuestra habitación simbolizaba nuestro universo, alejado de la custodia del mundo adulto.

En los tratamientos con parejas, si bien el abordaje depende directamente de la problemática planteada en cada caso, se intenta focalizar y fortalecer la comunicación. En relación a esto, es importante poder conversar con el partener acerca de las necesidades propias, como así también escuchar las ajenas. Estas necesidades quizás consistan hoy más que nunca, en conservar espacios de intimidad.

¿Puede generar una frustración el hecho de no encontrar el momento para autosatisfacerse?

Puede ocurrir que esto se sienta frustrante, e incluso entre en serie con otras frustraciones propias del momento: no poder manejarse tal como uno acostumbra, circular por los lugares que antes circulaba, juntarse con otros, realizar determinadas actividades, deportes etc. Estos son los casos en los cuales, la masturbación puede consistir también en una “vía de escape” a las frustraciones del mundo real, ya que en la fantasía puedo poner en práctica lo que se me ocurra. Si esta posibilidad también es impedida, podemos encontrarnos con sentimientos de frustración o enojo, a veces inconscientes. Es importante identificar estas emociones, para poder pensar que hacer con ellas.

Hay quienes "se enojan" con su pareja porque lo consideran un signo de insatisfacción, de carencia ¿Por qué? ¿Qué hacer en esos casos?

En relación a eso habrá que pensar que se juega subjetivamente en tanto respetar la intimidad del otro, pensar que representa para cada uno la masturbación, y que de lo propio se juega allí. Los cuerpos llevan marcas de la propia historia: miradas, contactos, lenguaje, que ejercieron las personas que nos eran cercanas afectivamente. Habrá quienes recibieron una mirada de aceptación, o bien de desaprobación y rechazo.

FUENTE: Vicco García para marieclaire.perfil.com
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