Opinión | Antonio Rico | Cepo | Casa Rosada | Dólar | Mauricio Macri

El cepo nuestro tan temido

La gestión Macri ya tiene su cepo, distinto al del kirchnerismo, pero igualmente actúa como una especie de reivindicación de aquel "cepo", palabra que se instaló en las conversaciones de los argentinos.

Mauricio Macri llegó al poder en 2015 con la promesa de terminar con el cepo cambiario, la cumplió a los pocos días de asumir al poder, pero termina reimplantándolo poco antes de terminar su mandato.

Está claro que el monto de 10.000 dólares por persona excede lo que puede ahorrar un ciudadano de clase media por mes, aunque ese mismo individuo puede que tenga invertido más de 600.000 pesos en plazos fijos, fondos comunes de inversión acciones o bonos y ahora no podrá convertirlos a dólares.

El 1° de marzo de 2016, Macri escribió el siguiente tuit: "Levantamos el cepo y todas las restricciones cambiarias sin que ocurriese ninguna de las desgracias pronosticadas". Las desgracias ocurrieron y para intentar llegar al 10 de diciembre en la Casa Rosada, reestableció un régimen de administración del mercado de cambios.

Si hacemos historia en la agitada economía argentina, podemos comenzar por recordar la política neoliberal extrema liderada por José Alfredo Martínez de Hoz. Después el 1 a 1 y la fantasía de pensar que un peso era igual a un dólar, el experimento de Domingo Felipe Cavallo, con apertura irrestricta al ingreso de capitales especulativos.

Esa bomba explotó en el 2001. Y dio lugar a la Ley de Intangibilidad de los depósitos de agosto de 2001 por la que el Gobierno no puede tocar los depósitos que hay en los bancos, es para proteger los plazos fijos, las cajas de ahorro y las cuentas corrientes. De ese modo, el Estado no podrá retener los depósitos, ni canjearlos por bonos, ni alterar las tasas pactadas entre los ahorristas y los bancos

Ahora, después de la apertura financiera total, desregulación absoluta del mercado de cambios y un endeudamiento desaforado que se volvió impagable. Llegan nuevamente las dos palabras tan temidas “cepo y default”, también volverá el dólar blue y veremos cómo se las arreglan 3 de los aproximadamente 90 bancos que hay en el país para salir adelante

El saldo todavía no podemos cuantificarlo, sabemos si que los costos sociolaborales son inmensos. Sabemos también de la “pesada herencia” que se le deja a la gestión entrante, por ahora estamos padeciendo las consecuencias del fundamentalismo neoliberal y sus festejos.

Dejá tu comentario