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El "lawfare" y los absueltos por la historia

El Tribunal Oral Federal N°2 se perdió solo en sus propias reglas y tiño aún más de secretismo y conjura al aparato judicial y la negativa de la televisación agigantó la figura de la vicepresidenta electa

Más de 3 horas y media duró la exposición de la ex presidenta y ahora vicepresidenta electa Cristina Fernández. Más de 3 horas en que hizo gala de su oralidad brillante para la política. Hasta el punto cúlmine en que atravesó a los jueces: “¿Preguntas? Ustedes son los que tienen que contestar preguntas”.

Así el propio tribunal agigantó la relación intacta de Cristina Fernández con su gente, con su pueblo. En cada tramo de video filtrado que corría por las redes sociales… el Tribunal se encerraba un poco más en su laberinto… y una pregunta se tornó una espada de Damocles ¿qué va a pasar cuando ya el presidente en ejercicio Alberto Fernández deba concurrir como testigo, tal como está citado desde hace meses?

La expresidenta y primera vicepresidenta que concurre a una indagatoria explicó el lawfare desde la difusión mediática y periodística que tuvo la denuncia iniciada por Javier Iguacel y fogoneada desde la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso y la UIF de Mariano Federici.

Lawfare

Eso es precisamente la actual embestida legal contra Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, y un ejemplo – claramente no aislado- de esta táctica fue el de Dilma Rousseff y Lula Da Silva en Brasil

El lawfare, según un informe de la CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica) es el uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. Combina acciones aparentemente legales con una amplia cobertura de prensa para presionar al acusado y su entorno (incluidos familiares cercanos), de forma tal que éste sea más vulnerable a las acusaciones sin prueba. El objetivo: lograr que pierda apoyo popular para que no disponga de capacidad de reacción.

Este es el monstruo que construyeron desde el aparato judicial y desplegaron contra Cristina Fernández. Y preocupa, quizás no tanto por el alcance que tuvo en la figura de la expresidente, que dijo que la historia la absolvió y la absolverá. La perturbación que provoca es cuán grande es el grupo que la historia no absolverá.

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