Distanciamiento 18 de junio 2020
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El macrismo apuesta a desgastar el Gobierno

El macrismo sigue tirando peligrosamente de la cuerda, y a esta altura ya resulta más que evidente que la estrategia es profundizar la línea de "oponerse a todo" lo que haga o proyecte el Gobierno, con el claro objetivo de ir erosionando a la gestión de Alberto Fernández.

En las últimas horas, y a través de una videoconferencia que tuvo como protagonistas a algunas figuras de ese espacio opositor, hasta llegaron a lanzar un temerario pronóstico: “Hay un hartazgo social activo y hay resignación”.

Esta vez, la excusa fue hacer un diagnóstico sobre la situación sanitaria y económica generada por la pandemia, oportunidad en la que insistieron que “el Gobierno se enamoró de la cuarentena y quedó entrampado”.

“El Gobierno se enamoró de la cuarentena, asesorado por científicos y médicos militantes, y esto se transformó en una cuarentena infinita. El Consejo Asesor justificaba las decisiones políticas ya tomadas. Hasta que el recurso dejó de ser efectivo cuando se convirtió en el único recurso”, sostuvo el ex ministro de Salud (después rebajado a la categoría de secretario) Adolfo Rubinstein.

A su vez, el titular del interbloque Juntos por el Cambios, Mario Negri, agregó al respecto: “En vez de hacer una transición serena, para ir saliendo de la cuarentena, el Gobierno pensó que iba a construir, gracias a ella, un proyecto político. Entonces empezó a incorporar un menú enorme de tensión política, económica y social. Por eso nosotros reclamamos que nos convocaran a la construcción de la agenda post-pandemia y no hemos podido avanzar”.

“Los países que adoptaron cuarentenas estrictas lograron aplanar y reducir la curva en algunas semanas. Nosotros, en cinco meses, vemos aumentos incesantes de casos y de muertes. Además, en los últimos 3 meses, el 95 % de los casos estaban en el AMBA, pero ahora vemos un derrame al resto del país”, criticó Rubinstein.

“La mala noticia es que probablemente esto dure unas cuantas semanas más. Para mí no estamos cerca del pico que se anuncia desde abril. Esta situación ha erosionado la confianza y credibilidad del Gobierno. Hay un hartazgo social activo y hay resignación”, marcó el ex funcionario de Mauricio Macri.

En la misma línea, el ex ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, que por respeto a la ciudadanía por el desastre que fue su gestión al frente del Palacio de Hacienda debería llamarse a silencio por un buen tiempo, tuvo el tupé de salir a criticar el acuerdo con los acreedores celebrado por el Gobierno.

“Esta épica de la cuarentena se traduce a la negociación de la deuda. Quiero decirlo bien claro: el acuerdo con acreedores tampoco cura la enfermedad de la deuda. No ha habido prácticamente ninguna quita de capital. Les va a sorprender que la deuda nueva va a ser más que la deuda vieja. Si bien al principio se dijo que no iba a reconocer intereses corridos durante la negociación, luego se dio un bono. Por eso, el stock total va a ser más de 65.000 millones de dólares”, dijo.

“La segunda reflexión es que dejaron casi 20.000 millones de dólares entre la primera y la última propuesta del ministro Guzmán”, agregó.

“Desde el punto de vista político, hay que insistir en lo siguiente: la épica es una postergación de vencimiento por nueve años. Se pagan 28.000 millones de dólares menos en nueve años, pero se devuelven en los siete años subsiguientes. Si lo único que lograron es la postergación, que para ellos es épica, entonces la deuda no era tan impagable como decían”, desafió.

Y como no podría ser de otra manera, tampoco faltaron las críticas al proyecto de reforma judicial impulsado por el oficialismo, al que se refirió Mario Negri: “Nosotros queremos ayudar al presidente para que no haya un pobre cada dos argentinos, para tener un proyecto de desarrollo. Pero las prioridades del Gobierno son otras. La agenda privada de Cristina Fernández de Kirchner, para defenderse en sus causas judiciales, ahora se visibilizó y es la agenda pública del Gobierno”, planteó.

“Una reforma judicial hecha para ellos (para el kirchnerismo), en el peor momento de la economía, de la crisis sanitaria, es difícil de creer que sea una ley para mejorar el acceso de los ciudadanos a la Justicia. La sociedad lo ve con claridad: acá hay una agenda privada de la vicepresidenta convertida en la agenda pública de todo el Gobierno”.

FUENTE: Info135
Salud y  Movimiento

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