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El siniestro cinismo en medio de la crisis y las elecciones

El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, no tuvo vergüenza en admitir que su salario de 290 mil pesos no le alcanzan para vivir. Tal fue el descaro de este "político" en medio de la crisis que golpea al país.

¿Será que los pueblos tienen los políticos que se merecen? Ojalá la respuesta no sea afirmativa, porque si lo es nos toca un inmenso trabajo en nuestro país. Es que el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, de Cambiemos, protagonizó una remake de la célebre escena en la que, 30 años atrás, Domingo Cavallo admitió que 10 mil pesos-dólares no le alcanzaban para vivir.

Claro que Posse ni piensa en los jubilados que después de trabajar 30 años o más, recién en setiembre llegará a $12.940. “De la política no se vive”, soltó el intendente de San Isidro en Animales Sueltos. Tremendo descaro tuvo el abogado hijo de Melchor Posse que fue elegido para el cargo de intendente de San Isidro en las elecciones generales del 24 de octubre de 1999, sucedió en la intendencia a su padre. Ha sido reelecto de forma consecutiva en 2003, 2007, 2011 y 2015.

“Vivo del sueldo de intendente, sigo teniendo actividad como abogado, cada vez menos, agarro asuntos buenos”, remató Posse. Sin dudas que para Posse no es “bueno” el asunto de ser intendente.

Pero dejando de lado a este intendente perverso, este descaro mediático nos sirve también para ver hasta donde llega el blindaje que ofrecen los medios a personajes como este. El periodismo amigo o enemigo es el problema además de estos “impresentables políticos” que fueron democráticamente elegidos. Por último recordemos que a quien está en el poder se le invierte el orden de la prueba y debe demostrar su inocencia y no los demás su culpabilidad.

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