de pie
Actualidad |

En el tuning se puede gastar hasta tres veces más el valor de un auto

Empezó a expandirse en 2001· Propone, con mucho dinero, hacerles de todo a los vehículos: desde cambiar o instalar nuevas piezas hasta mudar su apariencia· Los expertos en seguridad vial advierten que tiene riesgos. Para tener una idea de qué es el tuning vale empezar por Claudio Mastroberti. En 2006 se compró, por 19.000 pesos, un Volkswagen Golf 1995. De aquel coche ya no queda ni la sombra: Mastroberti le cambió los tapizados originales y le puso otro de cuero natural color beige, le instaló suspensión neumática, otro volante, llantas y pedales, le modificó los paragolpes y los faldones laterales, lo hizo pintar todo de negro y le colocó un potente equipo de audio, con tres pantallas de DVD distribuidas en el interior del auto. Ya lleva invertidos 60.000 pesos en la modificación del coche y ahora está por gastar otros 10.000: el mes que viene lo va a hacer pintar con una pintura importada que logra que el vehículo cambie de tonalidad bajo la luz del sol. Si alguna vez decide vender su Golf, ¿recuperará su inversión? El tuning (en inglés, ajuste o sintonía) es eso, la personalización de un auto. Están los extremistas, como el empresario Mastroberti, y los lights, aquellos que sólo gastan unos cientos de pesos en adornar su coche: un alerón, otra bocha en la palanca de cambios, un tacómetro con diferentes colores de fondo, ópticas distintas a las originales, un sapito -es el mecanismo que tira agua al parabrisas- con lámparas azules. El fenómeno del tuning explotó en la Argentina en 2001, tras el estreno de la película "Rápido y furioso", donde se exhibían autos que le hacían agua la boca a los fierreros. Siete años después nadie sabe qué cantidad de coches personalizados hay en el país. Ni siquiera en la Asociación de Compañías de Seguros cuentan con ese dato. Es más: casi ninguna aseguradora les otorga pólizas debido a que "tienen mayor posibilidad de sufrir un siniestro". "Es imposible saber con exactitud cuántos coches modificados hay" asegura Sebastián Trippi, de la revista especializada Maxi Tuning. Y subraya: "El tuning y las picadas no van de la mano. Los que tunean son de cuidar mucho a sus autos y por eso es muy difícil que corran". En AFAC, la asociación que nuclea a los fabricantes de componentes e insumos para la industria automotriz, tampoco tienen información de la dimensión del parque de autos tuneados. "Sí vemos que es una actividad que se mantiene estable y con mucho futuro. Siempre va a haber un segmento del mercado de automovilistas que se quieren diferenciar del resto", sostiene Juan Cantarella, gerente de la entidad. Cantarella ensaya una cálculo: "En la Argentina hay 7.000.000 de autos, con que apenas el 2 por ciento de ese parque haya sufrido algún tipo de adecuación ya estamos hablando de 140.000 autos". En la clásica Warnes se concentran los negocios que se dedican a la personalización o a la venta de accesorios deportivos para coches. Uno de los más conocidos es Sham's Tuning. "Somos artistas. Lo que hacemos es interpretar a nuestros clientes", se define su responsable, Marcelo Berdoy. Antes de empezar a modificar un auto, Berdoy le hace una pregunta de rigor a sus clientes: ¿Cuánto querés gastar? "Los recibo así para que les quede claro que en el tuning hay que poner mucha plata", dice. En caso de acuerdo, Berdoy diseña en la computadora las modificaciones que se le harán al auto. Y después manos a la obra. Se puede empezar por cambiar las llantas y cubiertas por unas de rodado más grande (entre 5.000 y 7.000 pesos) y se siga por el cambio del volante (500 pesos), un nuevo equipo de audio con woofer, multimedia, pantallas de DVD y play station (arriba de 10.000 pesos), nuevas ópticas y faros traseros (2.000 pesos), tapizado de cuero (4.500), instalación de puertas verticales como las de los Lamborghini (3.500), entre otras modificaciones. Para algunos, lo que conspira contra la expansión de la actividad es que una vez que a uno se le pasa la onda del tuneo es muy difícil recuperar la inversión. Es el caso de Ezequiel Martínez: tenía un Honda Civic en el que había gastado "por lo menos" 70.000 pesos en equipamiento. "Tengo 2 nenes chiquitos y no era un auto para pasear con ellos", cuenta. Decidió, entonces, venderlo. Lo tuvo tres años a la venta. Lo consiguió hace poco: le pagaron 35.000 pesos.
Salud y  Movimiento

Dejá tu comentario