Distanciamiento 18 de junio 2020
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Florencia Kichner y un crudo relato sobre la maternidad

La guionista y realizadora audiovisual se refirió sobre su visión sobre ser madre, junto a la primera foto de su hija.

Desde que creó su cuenta de Instagram, Florencia Kirchner no deja de ser noticia. Esta vez la guionista y realizadora posteó una imagen con su hija donde reflexiona crudamente sobre la maternidad.

En el posteo, Florencia comenta junto a la foto: “Decía una publicidad hace unos años: Mamá no se puede enfermar. Porque mamá-antes de las crías, llamada mujer-deja de ser persona cuando es mamá. Es mamá, ya está, mamá. En teoría maduró, porque es mamá. En teoría es menos egoísta, porque es mamá. En teoría no se muere por estar sola, porque es mamá. En teoría se aburre en una fiesta, porque es mamá”.

Y continúa: “@linameruane en uno de sus libros, habla de lo que sucede cuando la mujer desea cosas fuera del rango materno. Y voy a eso: fuera del rango materno, según las lógicas patriarcales, existe también la enfermedad de la madre”.

“Partiendo de Virginia, Lina, nos habla de ese Ángel del hogar que nos golpea la cabeza con sus alas mientras vuela por la casa. Dos años de esa lectura, y me sigue siendo abrigo poderoso contra el puritanismo con el que intentan envolverlos a lxs que nos salió una persona del cuerpo. Estamos militando por maternidades deseadas, sí ¿Pero qué ocurre cuando una es madre? ¿Por qué tanto miedo da desmitificar lo que es una madre? Simple: porque nos juzgan de no querer a nuestrxs hijxs”, expresó la hija de Cristina Fernández de Kirchner.

Y añade: “El año pasado por largos periodos no pude ver a mi hija, y cuando venía tampoco podía estar tiempo completo. Yo no era buena para ella. Atravesaba fuertes crisis y dolores físicos. Me vomitaba en los pijamas la impotencia y no sabía si era mejor mi ausencia o mi presencia rota. Esta foto es de cuando ya pudimos. De los días de saltar un poco la soga, de escuchar ocho mil veces la misma canción y escribir juntas su nombre: Helena”.

Para finalizar, Florencia manifiesta: “Juego mucho con la clasificación de mala madre, me divierte. Porque no me salen las trenzas, porque siempre le dije “ahora no, estoy escribiendo”. Y, porque soy media niña también, le escondo cosas para divertirme y también me reta cuando me subo con zapatillas al sillón. Pero lo que me pasó dista mucho de esa risa de madre desastre. Lo que me pasó es que ni siquiera podía ser desastre. Y aún así, con un poco de temor en los ojos, lo escribo: derecho a enfermarse, al tiempo necesario para curarse. Más hoy que nunca, que todo debe ser ya. Reloj capitalizado para apurarte en respirar”.

“El texto de la 2da foto es de Julia Deck. Te extraño H. El mundo no es lugar adecuado para estar tan lejos”, aclara.

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Decía una publicidad hace unos años: Mamá no se puede enfermar. Porque mamá-antes de las crías, llamada mujer-deja de ser persona cuando es mamá. Es mamá, ya está, mamá. En teoría maduró, porque es mamá. En teoría es menos egoísta, porque es mamá. En teoría no se muere por estar sola, porque es mamá. En teoría se aburre en una fiesta, porque es mamá. @linameruane en uno de sus libros, habla de lo que sucede cuando la mujer desea cosas fuera del rango materno. Y voy a eso: fuera del rango materno, según las lógicas patriarcales, existe también la enfermedad de la madre. Partiendo de Virginia, Lina, nos habla de ese Ángel del hogar que nos golpea la cabeza con sus alas mientras vuela por la casa. Dos años de esa lectura, y me sigue siendo abrigo poderoso contra el puritanismo con el que intentan envolverlos a lxs que nos salió una persona del cuerpo. Estamos militando por maternidades deseadas, sí ¿Pero qué ocurre cuando una es madre? ¿Por qué tanto miedo da desmitificar lo que es una madre? Simple: porque nos juzgan de no querer a nuestrxs hijxs. / El año pasado por largos periodos no pude ver a mi hija, y cuando venía tampoco podía estar tiempo completo. Yo no era buena para ella. Atravesaba fuertes crisis y dolores físicos. Me vomitaba en los pijamas la impotencia y no sabía si era mejor mi ausencia o mi presencia rota. Esta foto es de cuando ya pudimos. De los días de saltar un poco la soga, de escuchar ocho mil veces la misma canción y escribir juntas su nombre: Helena. Juego mucho con la clasificación de mala madre, me divierte. Porque no me salen las trenzas, porque siempre le dije “ahora no, estoy escribiendo”. Y, porque soy media niña también, le escondo cosas para divertirme y también me reta cuando me subo con zapatillas al sillón. Pero lo que me pasó dista mucho de esa risa de madre desastre. Lo que me pasó es que ni siquiera podía ser desastre. Y aún así, con un poco de temor en los ojos, lo escribo: derecho a enfermarse, al tiempo necesario para curarse. Más hoy que nunca, que todo debe ser ya. Reloj capitalizado para apurarte en respirar. El texto de la 2da foto es de Julia Deck. Te extraño H. El mundo no es lugar adecuado para estar tan lejos.

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