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Florencia Kirchner recibió amigos en Cuba

La guionista compartió un posteo donde cuenta sus días con conocidos que se aceraron a La Habana a visitarla.

Florencia Kirchner se encuentra hace más de un año en Cuba donde se lleva a cabo un tratamiento médico.

La guinista y realizadora audivisual realizó este viernes un posteo en Instagram donde cuenta sus viviencias con amigos que fueron a visitarla.

Junto a una imagen, la hija de Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner, narró lo siguiente: “Una semana de esta foto que simboliza una estadía más de unx amigx acá, acompañándome. Ahí estamos en la calle durante pleno “frente frío” (es decir 26 grados y, hola, somos pingüinxs) pero yo no había sido calle hasta ahora. Todas esas estadías, transcurrían dentro de las paredes. Naz sacó un pasaje para venir a pasar navidad conmigo y leímos cuentos victorianos de terror”.

Y continúa: “A Gas le agarró el dengue y lo envolvieron en un tul cual princesa de las hadas para que no lo pique nada más. Miramos la película de las Brontë con Isabelle Huppert como Anne. Con Paz tapamos todos los huecos de la casa con papel para que dejen de entrar lagartijas, y un día, sin querer, la dejé durmiendo afuera porque me olvidé de avisarle donde estaba la llave. Anita agarró mi diario y empezó a leerlo, a preguntar también “¿Flor, por qué pusiste esto?”. Le leí a pato más diez cuentos que escribí y me obligó a escuchar su música nueva. Con Gaby y Agus nos sentamos entre las plantas un solo día y les saqué fotos a sus piernas".

“Edu me regaló sombreros con los que nunca voy a salir a la calle. Todos me trajeron libros. Todos me acompañaron al hospital. A todos les presté un libro. Todos se desplomaron en la cama para pasar el día ahí, hasta que señal de movimiento les diera. Y ahora, mientras escribo, está Ileana mirando por arriba de mi hombro, porque chusma se nace y llega otra vez diciéndome “No sabes laaaaa que me enteré”. Nunca entendí la desesperación por la pareja ni todo ese juego de lo que hay que hacer para parecer una novia. No entiendo nada. Nada. Esa idea de bienestar que se le adjudica a las parejas concretadas”, expresa la joven.

Y finaliza: “La última vez que temblé las rodillas tenía 21,22 años-y este año cumplo 30-pero esta cosa con mis amigxs, es La Cosa Otra. Esa, que no se acaba. Cuida a tus amigxs, dejalxs que te cuiden y a cualquier otro vínculo, también, sí, inclusive con le que te llamas a las 3 de la mañana en medio del humo. Tenés una persona enfrente ¿Por qué esa mala educación? (Y por favor, no me empiecen a mandar mensajes de poliamor, porque no significa explícitamente libertad para todxs, y puede también darse bajo lógicas patriarcales) El trato-el de tratar a otrx-puede hacer mucho”.

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Una semana de esta foto que simboliza una estadía más de unx amigx acá, acompañándome. Ahí estamos en la calle durante pleno “frente frío” (es decir 26 grados y, hola, somos pingüinxs) pero yo no había sido calle hasta ahora. Todas esas estadías, transcurrían dentro de las paredes. Naz sacó un pasaje para venir a pasar navidad conmigo y leímos cuentos victorianos de terror. A Gas le agarró el dengue y lo envolvieron en un tul cual princesa de las hadas para que no lo pique nada más. Miramos la película de las Brontë con Isabelle Huppert como Anne. Con Paz tapamos todos los huecos de la casa con papel para que dejen de entrar lagartijas, y un día, sin querer, la dejé durmiendo afuera porque me olvidé de avisarle donde estaba la llave. Anita agarró mi diario y empezó a leerlo, a preguntar también “¿Flor, por qué pusiste esto?”. Le leí a pato más diez cuentos que escribí y me obligó a escuchar su música nueva. Con Gaby y Agus nos sentamos entre las plantas un solo día y les saqué fotos a sus piernas. Edu me regaló sombreros con los que nunca voy a salir a la calle. Todos me trajeron libros. Todos me acompañaron al hospital. A todos les presté un libro. Todos se desplomaron en la cama para pasar el día ahí, hasta que señal de movimiento les diera. Y ahora, mientras escribo, está Ileana mirando por arriba de mi hombro, porque chusma se nace y llega otra vez diciéndome “No sabes laaaaa que me enteré”. Nunca entendí la desesperación por la pareja ni todo ese juego de lo que hay que hacer para parecer una novia. No entiendo nada. Nada. Esa idea de bienestar que se le adjudica a las parejas concretadas. La última vez que temblé las rodillas tenía 21,22 años-y este año cumplo 30-pero esta cosa con mis amigxs, es La Cosa Otra. Esa, que no se acaba. Cuida a tus amigxs, dejalxs que te cuiden y a cualquier otro vínculo, también, sí, inclusive con le que te llamas a las 3 de la mañana en medio del humo. Tenés una persona enfrente ¿Por qué esa mala educación? (Y por favor, no me empiecen a mandar mensajes de poliamor, porque no significa explícitamente libertad para todxs, y puede también darse bajo lógicas patriarcales) El trato-el de tratar a otrx-puede hacer mucho.

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