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Indonesia sigue paralizada: continúa la amenaza del volcán Krakatoa. 28 de Diciembre de 2018 (Ambito)

La actividad del volcán mantiene el alerta de sismos y tsunamis. Hasta ahora, 430 muertos.
 
El volcán Anak Krakatoa mantiene aún a Indonesia bajo tensión, por lo que las autoridades decidieron elevar el nivel de alerta, luego de una serie de erupciones que hicieron temer nuevos tsunamis, como el del sábado pasado, que provocó al menos 430 muertos.
 
El tráfico aéreo sufrió grandes retrasos, con todos los vuelos desviados a otras rutas. En un país de rodillas se sigue contando daños y víctimas, y como si no bastase, las miles de personas desplazadas se quejan de la falta de agua y bienes de primera necesidad.
 
Seis días después de haber de que liberó su furia destructiva, Anak Krakatoa no muestra señales de calma. De hecho, la agencia nacional de gestión de desastres cree que puede haber un nuevo cráter debajo del lecho marino y se registraron erupciones de lava de corta duración, pero acompañadas por explosiones.
 
Así el alerta subió del nivel 2 al 3, un escalón por debajo del máximo. El perímetro de seguridad fue extendido a cinco kilómetros alrededor de volcán, que se encuentran en el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra.
 
Con la propagación de cenizas en el aire, debido a los fuertes vientos, decenas de vuelos, comprendidos algunos con trayecto internacional, fueron desviados y se recomendó a los residentes que usen máscaras y gafas de protección, y que se mantengan alejados de las playas. También porque el mar es muy agitado y grandes olas golpean especialmente la costa oeste de la isla de Java.
 
El vehículo de los rescatistas procede con dificultad. Al menos 20.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares y muchas están en refugios temporales como las mezquitas escolares, obligadas incluso a dormir en el piso. Según los testimonios, además, escasean el agua, los fármacos, la ropa y las mantas. Y la atmósfera es eléctrica: la Cruz Roja descubrió que la gente está nerviosa por la continua sucesión de rumores sobre nuevos tsunamis inminentes. No hubo episodios de pánico, con escapes precipitados de grupos de personas a áreas más altas.
 
Crece también la ansiedad de muchas familias que no pueden encontrar a sus familiares. Todavía faltan alrededor de 150 personas y, en algunos casos, se envían muestras de ADN a los hospitales para buscar una coincidencia con los cuerpos de las víctimas que aún no han sido identificados.
 
Mientras, los voluntarios luchan por llegar a las zonas más remotas del país. En la ciudad de Sumur, aislada del tsunami, se trabaja para reconstruir puentes con bloques improvisados de cemento. El estado de emergencia permanecerá vigente hasta el 4 de enero, pero Indonesia parece cada vez más agotada. Con las heridas aún frescas por el devastador terremoto que hace solo tres meses azotó la isla de Sulawesi, causando más de 2 mil muertos. 

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