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¿Sos demasiado exitosa para el amor?


Vivís sola, te mantenés por tu cuenta y en tu trabajo te movés como pez en el agua, pero hace tiempo que no tenés una pareja estable. ¿Ellos te tienen miedo o sos muy exigente?.

Tenés todo perfectamente ordenado: tu casa, las relaciones con tus amigos y tu familia, tu trabajo. Hacés lo que te gusta, tus jefes te adoran y hace un tiempo lograste el ascenso que esperabas. Tu casa brilla y tenés hasta las comidas organizadas: un día pollo, otro verduras, otro cereales... Cada tanto te hacés un ratito para ir a saludar a esa tía que siempre te reclama y hasta tenés tiempo de ir al gimnasio y de visitar a tu peluquero casi todos los meses. Pero, si bien todos los que te rodean te admiran y te hacen sentir que tenés una vida perfecta, sentís que te falta algo. Cada vez es más frecuente que mujeres profesionales jóvenes, mayores de 30 años y con muchos logros a nivel profesional, no logran lo mismo en sus relaciones de pareja.

Una de las características que acompañan esta tendencia es la sensación de la falta de tiempo. Vivís corriendo de acá para allá y quizás no te das el espacio para encontrarte con vos misma y, en consecuencia, con los demás. Así, es posible que no le dediques el tiempo suficiente a conocer a alguien porque siempre estás ocupada. Cuando vas a un after office con amigas, ¡tenés que charlar para ponerte al día! "¿O acaso esos hombres desconocidos son más importantes que ellas?", pensás y no le das importancia a cualquiera que quiera conversar con vos.

Y si conocés a alguien, probablemente no le des el espacio suficiente para conocerlo en profundidad. Ante la menor molestia, preferís pensar que no es para vos y optás por dejar de verlo. Si bien el amor es imprevisible y no podemos pautar cuándo llegará, es importante que le des un espacio al romance, que te abras a una nueva relación y te permitas conectarte con alguien. No sabrás si una persona es la adecuada hasta después que la conozcas.

Estar con alguien también es aceptar que no hay una sola forma de hacer las cosas. Es querer al otro con sus virtudes y sus errores. Significa entender sus cambios de humor y aprender a compartir. No se trata de conocer a alguien y adaptarlo a tu vida, sino construir una nueva junto a otra persona.

Quizás tus propios miedos e inseguridades te muestren demasiado dura y exigente frente a los demás. No está mal demostrar que sos una mujer frágil y que necesitás amor y cariño. Es bueno aprender a valerte por vos misma, pero ¿cuál es el sentido de ser la abanderada de la autosuficiencia contra viento y marea? Al fin y al cabo, todas necesitamos a alguien que nos quiera.

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