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Juan Pablo Carrizo: "El amor a la camiseta ya no existe más". 13 de mayo de 2008 (Clarín- MR)

El arquero ataja las críticas· Y dice que en River "no todos tiran para el mismo lado". Así como cuando River se quedó con la Copa vacía, el mediodía de Ezeiza también queda inesperadamente en penumbras. Nada de humo ni de cenizas en el aire que respira River: si el panorama se oscurece es, sencillamente, porque Juan Pablo Carrizo extiende su humanidad a lo largo y a lo ancho, y el sol desaparece. Está parado con su metro 87, posando para las fotos de Clarín: les da la espalda a los rayos y les pone el pecho a los tiros. "Sacame una de los hombros hacia arriba y titulá 'Sin manos'" dice el arquero, para arrancar distendido un mano a mano imperdible. -¿Te gritaron alguna vez "ponete las manos"? -Obvio, es normal que las hinchadas rivales quieran intimidarte o te insulten. Pero que las recriminaciones vengan de la gente de River me parece lamentable. -Vos solito tocaste el tema. ¿Qué te dijeron los de River? -Algunos me recriminan que elija irme a la Lazio en vez de seguir en River. El domingo me pasó de nuevo y me di vuelta para mirar a ese par de plateístas. Esos hinchas, bah, hinchas... No saben que el amor a la camiseta ya no existe más, que esto es un negocio y que es normal que alguien quiera progresar. Voy a estar eternamente agradecido a River y a los hinchas de verdad, pero los jugadores ya hace tiempo que no juegan por la camiseta. Todos queremos ganar en el club que estamos, pero luego cada uno busca su beneficio personal. -Esos que te odian seguramente te han querido mucho... -Pero si yo he querido a alguien no le deseo lo peor al irse sino que sea feliz. Insisto, yo a River lo quiero mucho y dejo la vida en cada partido. La gente debería juzgarnos de acuerdo a lo que hacemos dentro de la cancha, no por lo que hagamos afuera ni lo que querramos hacer con nuestras carreras. Cada jugador tiene derecho a hacer lo que quiera: es una profesión muy corta. La nota, como se lee, arranca por el lado menos pensado. Hasta que la eliminación copera ante San Lorenzo y el Clausura como único salvavidas se hacen obligatoriamente presente. -¿Ahora ganar el campeonato es una obligación para ustedes? ¿Lo sienten así en el vestuario? -Siempre es obligación salir campeón en River. Y después de lo de San Lorenzo, mucho más... -Futbolísticamente, ¿tienen equipo para salir campeones? -Sí, estamos para ganar el campeonato: tenemos grandes individualidades y sabemos que, cuando estamos concentrados, hacemos la diferencia: a Gimnasia le hicimos tres goles en un rato... -No te olvides que era Gimnasia. -Tenemos un problema que deberemos corregir sí o sí en estas cinco fechas que quedan del torneo: no puede ser que necesitemos que nos den el primer golpe para luego reaccionar. -Y anímicamente, ¿están? -No podemos quedarnos con el pasado. El ambiente en el club no es el ideal, pero debemos trabajar y pensar sólo en las cuarenta personas que componen este grupo de trabajo. -¿Cuál noche te costó dormir más: la del 0-1 con Boca o la del 2-2 con San Lorenzo? -La de San Lorenzo: no me dormí como hasta las tres. Ese luto nos duró tres días y cuarenta y cinco minutos... Fijate que en el primer tiempo ante Gimnasia tampoco podíamos reaccionar. Por suerte, en el segundo volvimos a ser River. -Ahora, un poco más a la distancia, ¿qué les pasó en la Copa? -Luego del jueves, para muchos somos los peores, pero en los 180 minutos fuimos superiores: a la ida, nos cobraron un penal dudoso; si no, era un empate clavado. Y en el Monumental nos empataron, pero no nos ganaron. -¿Entonces? -Pasó que en esos diez minutos fatídicos no tuvimos la inteligencia para sostener un resultado. -Tenían la clasificación en el bolsillo: dos goles más, dos hombres más... ¿Ahí faltaron líderes? -Faltó inteligencia y comunicación entre nosotros. Por ahí es verdad que faltó alguien que dijera "hay que parar la pelota". Confiamos demasiado en nosotros y fuimos a buscar el tercero, cuando en realidad había que jugar con la pelota. -Más allá de esto último, ¿qué le pasa a River en los últimos años? -Mirá, en River no todos tiran para el mismo lado y eso se nota. Nosotros, con virtudes y con defectos, trabajamos duro y tratamos de hacer lo que podemos. Pero acá está todo muy dividido. -¿A qué te referís? -Además de las críticas de la prensa, nunca se vio que parte de tu propia hinchada venga también a perjudicar al equipo. Hay gente que está en la política interna que viene con mala intención. -¿Parece o estás enojado nomás con el hincha de River? -No, con el hincha verdadero no, para nada. La gente que va a alentar hizo callar a los que cantaban otras cosas, los repudió. Nosotros trabajamos para los hinchas verdaderos, esos que quieren a River. Ojalá que el 15 de junio podamos ofrendarles a ellos el trofeo del Clausura. -¿Y a los "otros"? -A esos que nos insultan, no les tengo miedo para nada. Esos que se hacen los cancheros cuando están en grupo no son hombres: nunca vi uno solo que me fuera a esperar a la salida del vestuario. -¿Qué mensaje le das al auténtico hincha de River? -Que ya nos pasó todo lo peor y tocamos fondo, así que ahora sólo nos queda mejorar. ¿Alguna otra cosa mala más nos puede suceder? Yo creo que no...

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