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Julieta Venegas. 25 de octubre de 2006 (30N- mr)

La cantautora pop mexicana habla de colores y sabores, y recomienda sus escritores favoritos. El ácido cítrico y el cloruro de sodio conforman el complemento tequilero por excelencia. Sin embargo la mexicana Julieta Venegas, que bautizó a su flamante y exitoso disco Limón y sal, el tequila lo bebe solito y solo. "O con sangrita", se ríe. Pero aclara: "A todo lo que como le pongo limón y sal: A las tortillas, al arroz, a la fruta… ¡A todo!". El arte de tapa, con cierto guiño a Frida Kahlo, surgió –según Julieta– en la búsqueda del color. " Limón y sal es un título muy de sabor, muy latino. Y, en ese sentido, cuando hicimos el arte con Ale Ros, queríamos colores fuertes. Y en ese sentido, Frida y toda la estética mexicana tienen mucho de eso, muchos amarillos, azules, rosas…¿Cómo transmites esa cosa de «lo rico», cuando se te hace agua la boca todo el tiempo, en una foto? La intención era jugar con eso, sutilmente". ¿Es tan directa la relación entre tu separación [de Jorge Villamizar, cantante de Bacilos] y las letras del disco? No fue tan marcado, pero creo que tenía la necesidad de escribir canciones que hablaran más profundamente de lo que puedo esperar de una relación. No tenía ganas de escribir canciones felices, y eso refleja lo que estaba pasando en mi vida. No es que tuviera que desahogarme, pero sí tenía ganas de profundizar deotra manera. Creo que es un disco del amor en todas sus caras. Y es curioso, porque no es un disco triste… Es que lo que trato de contar en las canciones: aunque hable de separaciones,es mi visión de las cosas. Yo no creo que viva las cosas como las vivía hace algún tiempo. Creo que en este momento mi vida se está balanceando en muchos sentidos, emocional y profesional… Aunque no pienso en eso a la hora de escribir, profesionalmente me siento más estable y tranquila. Y eso no tiene que ver con estar en pareja. ¿Reflexionás mucho sobre el amor en tus conversaciones? Cuando me siento a escribir, es lo que me jala siempre. Por eso vuelvo a lo mismo. Escribo por necesidad, de una manera muy terapéutica. Si empiezo a escribir sobre un tema y no lo estoy sintiendo es muy difícil. Pero también me gusta mucho practicar la psicología amateur entre amigos. Dar consejos, escuchar y todo eso… En el DVD, Dante habla del "mundo del hip hop" y del "mundo de Julieta Venegas". ¿Cuál es ese mundo? Siempre me he movido en varios mundos, y no sé cuál es mi estilo. En general, cuando algo me gusta y me siento cerca de esa música, me tomo la libertad de acercarla a lo mío y acaban siendo unas mezclas muy extrañas. Estudié clásico por años, luego toqué con grupos de reggae, ska, rock… Luego empecé a componer… Y me siento tan familiar con algo de hip hop, como con algo de electrónico o algo de folclore. Pero el eje de todo siempre han sido las canciones. Tu formación es esencialmente académica. Un quiebre para acercarte al sonido popular es comenzar a tocar el acordeón. ¿Cómo surgió esa idea? Es un instrumento que siempre me llamó la atención, y nunca sabía cómoabordarlo. Cuando empecé a tocar sola, me quería despegar del piano. El primer acercamiento no vino por el lado de la música norteña. En ese momento, escuchaba mucho a Tom Waits, y me acercaba más el lado melancólico del instrumento. Con el tiempo, empecé a asociarlo a una música más festiva. Y ahora lo toco de una manera que tiene más que ver con lo norteño. Es un instrumento que le da una cosa muy orgánica, muy de tierra, a la canción. ¿Cuál es tu primer recuerdo musical? Mi mamá nos cantaba canciones de Los Tigres del Norte para ir a la escuela.En casa además se escuchaba Juan Gabriel y José José. Pero también The Cure, The Police y Soda Stereo. Tocar el piano me sirvió para encontrar milugar en la casa, y en el mundo. ¿Y cuándo empezaste a cantar? A los 16 o 17 años. Metía unos gritos tremendos, y era una experiencia liberadora. No podía creer estar cantando en un escenario, porque veníade estar tocando el piano encerrada todo el día. Subir a un escenario,componer, improvisar, escribir letras, cantar… fue como pasar a otracosa. Nunca volví ni a tomar clases, ni a la música clásica. ¿Cómo fue grabar otra vez en Buenos Aires? Soy fanática de las metrópolis, y me encanta esta ciudad a nivel estético, visual y cultural. Buenos Aires es muy rica. La grabación te sumerge en un submundo, pero es lindo salir las noches y los días libres. Lograste una unión muy fuerte con artistas de por acá… Siento una afinidad muy natural. De una u otra manera, me he ido cruzandopara trabajar con gente de Argentina. En mis primeros discos, fue con Gustavo Santaolalla. Cuando dejé de trabajar con él y estaba buscando productor, aparecieron Coti y Cachorro. Ya parecía natural que fueran argentinos… Pero creo que, en realidad, todo pasa por una cuestión de afinidad. Igual que a vos, a tu amigo Joselo, de Café Tacuba, y a P.G. Beas, de Nortec, les gusta mucho la literatura. ¿El rock mexicano se vuelve intelectual? No lo sé, porque en el backstage de los festivales no hablamos mucho de libros [risas]. Ojalá que sí, porque creo que la literatura, y el arte en general, te enriquece mucho. Es un gran alimento. A mí es algo que me ha gustado hacer desde chica, y me gusta tener pláticas de literatura… ¿Y qué hay de tus lecturas? Soy muy curiosa y leo de todo. También historia y sociología. Pero cada vez que Paul Auster o Harumi Murakami sacan un libro, corro a comprarlo. Me gustan Nick Hornby y José Saramago. Lo sé, es una mezcla extraña. Juan Rulfo me parece que tiene un lugar de literatura clásica-moderna… Siempre estoy buscando a alguien de México que siga esa línea.

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