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La cooperativa que renació de las cenizas

Son 29 socios y 30 contratados que reparan pullmans, coches comedor y unidades con camarotes. Hace algo más de diez años perdieron sus trabajos en Ferrocarriles Argentinos. Decidieron seguir peleando y formaron una cooperativa. Sobrevivieron a duras penas, vieron menguar la actividad, se achicaron hasta el límite, permanecieron dos años inactivos y en el 2004 pensaron en cerrar. Sin embargo, la Cooperativa de Trabajo Ferroviaria Taller Coches Rosario sigue en pie y no sólo eso, hoy compite en calidad con las grandes de su ramo y va sumando nombres a su carpeta de clientes. Envalentonados y entusiasmados con el crecimiento que van experimentando, sus 29 socios y sus 30 contratados trabajan a full para dejar listos pullmans, coches comedor, coches con camarotes y bogies. Corría 1993 y uno a uno los empleados de Ferrocarriles Argentinos iban sufriendo los despidos, de la mano de la liquidación de una de las empresas estatales más emblemáticas del país. Fue en 1994 cuando decidieron formar una cooperativa, con el anhelo de poder seguir en la actividad y conservar sus fuentes de trabajo. Exactamente el 17 de ese mes nacía la institución. Al principio eran 83 socios, todos ex empleados de los Talleres Rosario, donde hoy se levanta el Centro de Renovación Urbana Scalabrini Ortiz. Comenzaron trabajando en esos mismos galpones, pero con la venta del predio a Irsa tuvieron que irse. En 1999 consiguieron lugar en la Cooperativa Ferroviaria de Pérez, que se dedica a reparar locomotoras. El primer trabajo consistió en la reparación de cinco unidades: dos dormitorios, un coche comedor, un pullman y un furgón. A ellos se sumó ahora otro coche comedor, que la cooperativa entregará esta semana. Y también para Ferrocentral se repararán un pullman y un dormitorio. Mientras tanto, ya están en la lista de proveedores de Ugofe (Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria), la UTE que maneja las líneas del corredor San Martín, en Buenos Aires. A esa empresa le reparan los bogies (la estructura donde se montan las ruedas, algo así -explican en criollo- como el "chasis del vagón"). Y en eso parecen ser expertos, porque representantes de la empresa contratista les dijeron que estaban en situación de competencia con las grandes firmas del rubro. Así lo recuerda Ricardo González, un ingeniero contratado que oficia de representante técnico de la cooperativa. Los muchachos muestran con orgullo el próximo coche pullman que remodelarán y al que le instalarán el primer baño para discapacitados que tendrá un tren en el país. "Era uno de los vagones del tren que Eduardo Duhalde y Palito Ortega usaron para la campaña", cuenta González como anécdota. Al mismo tiempo, la empresa está en trámite de adaptar dos furgones para los cartoneros del Gran Buenos Aires, lo que permitirá liberar los seis vagones que en la actualidad están afectados a ese uso. Esas unidades llegarán a la cooperativa para reciclarse y convertirse en seis cómodos coches de pasajeros. Ahora, las expectativas están puestas en los coches que la Nación trajo de Portugal. Se trata de 40 unidades que serán distribuidas entre las concesionarias. Será necesario repararlas y ponerlas a punto, lo que le abre a la cooperativa una buena perspectiva de trabajo a futuro. Están embalados, y tienen por qué. Hace dos años se miraban unos a otros y se preguntaban qué harían. Pero contaban con un capital invalorable que Hugo Salazar, jefe del Taller, pone en palabras: "Esto fue posible gracias a la amistad y el compañerismo; si no, nunca hubiésemos salido adelante". Marcelo Castaños / La Capital

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