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La falta de acuerdo político sobre la Ley de Necesidad pospone el debate

La diferencia principal entre el oficialismo y la oposición radica en el uso del endeudamiento que pide el gobernador. 

En tiempos donde la prevención por la pandemia de coronavirus ha dejado vacíos los pasillos de la Legislatura, los diputados tampoco tendrán actividad en el recinto. Pero lejos de tratarse exclusivamente de una medida sanitaria, la falta de acuerdo político sobre la Ley de Necesidad pospone el debate.

La cita estaba fijada por el presidente de la Cámara y lo propio ocurrió en el Senado, pero el trámite dependía de la negociación entre peronistas, radicales y socialistas, que finalmente se cayó.

Hasta las últimas horas se especuló con una posible sesión donde se otorgue sanción definitiva al megaproyecto, como consecuencia del acercamiento entre el gobernador Perotti y su antecesor el pasado martes.

Sin embargo, la resistencia continúa girando en torno al monto de endeudamiento que solicita el Ejecutivo Provincial, muy distante al que estaría dispuesto a aprobar la oposición. Mientras los números solicitados giran en torno a los 35.000 millones, el arco político de radicales y socialistas solamente avalaría unos 22.000 millones, contemplados en una sustantiva distribución por áreas y con control legislativo.

La iniciativa fue plasmada a través de un proyecto presentado en minoría por el bloque radical en el Senado y sería la condición para lograr que se transforme en Ley. Sin embargo, ese dictamen no tuvo respaldo dado que el peronismo le brindó la media sanción al proyecto original.

Luego de eso, en Diputados fue enviado a dos comisiones, con la posibilidad de ser archivado en caso de no lograr consensos. Ocurre que el peronismo no cuenta con votos suficientes para dar luz verde al paquete de medidas y la oposición solamente lo aprobará con las modificaciones propuestas, con lo cual resulta imperativo que se potencien los esfuerzos en el detrás de escena de la Ley.

"Estamos haciendo los últimos esfuerzos para llegar a un acuerdo", sostuvo el ministro de Gestión Pública, Rubén Michlig y agregó que "el gobierno ha pedido a la oposición que se ponga a la altura de las circunstancia, aún no hemos tenido el consenso necesario para llegar a un acuerdo", reconoció.

Allí comenzaron las discusiones nuevamente entre radicales y peronistas, con el objeto de evitar la contienda política partidaria entre los dos máximos electores de la Provincia de Santa Fe. Sin Lifschitz como mediador, fueron los senadores radicales quienes junto a sus pares y un sinfín de reuniones con ministros propiciaron el escenario actual.

"Ya tenemos todo acordado. Hasta le sumamos más recursos en áreas de Seguridad. Pero no podemos comprometer el dinero de los santafesinos sin límites. Aquí nos plantamos", comentó un referente de la UCR provincial.

Fueron justamente los líderes de este sector los que se sorprendieron por la comunicación telefónica que mantuvieron este miércoles Perotti y el ex mandatario socialista quienes dieron muestras de buen diálogo durante las últimas semanas.

"Si el Gobernador está en la búsqueda de un pacto que unifique a peronistas y socialistas en detrimento del Frente Progresista, allá él. Pero los radicales tenemos un peso propio y nuestras iniciativas cuentan con el apoyo del socialismo", se molestó un diputado en off the récord. Varios de sus correligionarios asintieron por la reflexión, que fue negada por parte de diputados del justicialismo.

"Acá nadie quiere romper ningún bloque. Omar y Miguel pueden retomar el diálogo cuando quieran. Lo cierto es que los santafesinos y sobre todo en estos tiempos de crisis, necesitamos esos recursos extra para bien de todos" consignó un legislador provincial cercano a Perotti.

"No hay más especulación política que la que están haciendo algunos en no brindar las herramientas que pide el Ejecutivo, cuando siempre se les aprobó todo lo que pidieron en materia de números", retrucó.

Lo cierto es que más allá del fuego mediático en el que se sumergió la prolongada discusión sobre la Ley de Necesidad, que cuenta con media sanción en el Senado, los tiempos políticos se extenderán, cuanto menos, por siete días más.

Siempre y cuando la coyuntura sobre la situación sanitaria no obligue a los legisladores a suspender completamente la actividad, incluidas las sesiones extraordinarias y la actividad de las comisiones. Por decisión de Lifschitz para extremar los cuidados, solamente los diputados pueden participar de las mismas y para bajar al recinto sin sus asesores.

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