Opinión | Antonio Rico | PASO | Argentina | kirchnerismo

La grieta que no existe

Jorge Lanata acuñó el término para referirse a la división que veía en la sociedad argentina. A partir de ahí, "la grieta" se replicó interminablemente y ya no analizamos lo que describe.

La “grieta” marcaría una ruptura superficial y deberíamos percibir los cambios que nos propone la situación. Eso es lo que no vemos, el ciudadano común en sociedad no reacciona de modo irreconciliable frente a su vecino.

Si vamos a las bases de “la grieta” el kirchnerismo no fue su generador, tampoco los anti-kirchneristas. Unos y otros se basaron en diferencias propuestas mediáticamente construidas que aportaban elementos, acciones, motivos y razones para que la “grieta” se profundice.

Pero los equipos de campaña vieron los beneficios electorales que trae la polarización política que produce “la grieta”… y continuaron profundizándola. Entonces, la “grieta” es el resultado de este trabajo, que a esta altura se va desgastando en “la diaria” del vecino.

Lo que si advertimos son dos posiciones distintas frente a la realidad social. Por un lado, los que sostienen un modelo de vida que no sufre las consecuencias de las políticas económicas y que en lo inmediato está “tranquilo”; y ven en quienes no pueden hacerle frente a la coyuntura del día a día, “vagos que no se quieren sacrificar”. Pero este “relato” cognitivo cultural se va deshilachando de a poco, porque “la grieta” ya no se sostiene.

Esto sucede en la Argentina de hoy a días de las PASO. Es la clase dirigente la responsable de trabajar para cerrar o para aumentar las diferencias entre la sociedad. Pero este domingo nos toca a todos nosotros tener una mirada por encima de nuestra inmediata cotidianeidad que busque componer nuestra relación y supere los relatos armados, también “la grieta que no existe”.

Dejá tu comentario