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Masacre en Nueva Zelanda: imputaron por homicidio al acusado

Se imputó a Brenton Tarrant, de 28 años, por los 49 homicidios de ayer en dos mezquitas en esta ciudad. El hombre, de ciudadanía australiana, expreparador físico y "fascista" autoproclamado, permanecerá detenido en prisión preventiva.

En silencio y rodeado de agentes que lo tenían bajo custodia, hizo un gesto provocador con su mano que representaba el "poder blanco". Con la mano derecha, unió pulgar e índice, el signo de OK, utilizado en todo el mundo por los adeptos del "supremacismo blanco".

La masacre reveló la violencia extremista del "supremacismo blanco", al que pertenecía el asesino, y reavivó el debate sobre la responsabilidad en las redes sociales, donde el agresor difundió la matanza en vivo con una cámara que llevaba adherida al cuerpo.

El brutal atentado despertó la solidaridad del mundo entero, en un clima de sorpresa y conmoción por la matanza sucedida en un país conocido por sus bajos índices de criminalidad y su respeto a minorías raciales y religiosas.

El acceso a armas

Luego de la matanza de 49 personas en dos mezquitas en Christchurch, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, prometió que el país endurecerá la legislación sobre el acceso a armas.

Pocas horas después de la masacre, Ardern reveló que el atacante había comprado legalmente cinco armas pesadas, incluidos dos rifles semiautomáticos.

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La normativa neozelandesa para acceso a armas es más relajada que la de su vecina Australia, que adoptó un estricto régimen de control de armas después de una masacre similar en 1996.

De acuerdo con Ardern, el australiano Brenton Tarrant tenía una licencia de noviembre de 2017 que le permitió comprar legalmente las armas pesadas que utilizó en la matanza en las dos mezquitas. "El simple hecho de que este individuo obtuvo una licencia y adquirió armas de ese poder hace que las personas claramente busquen un cambio, y yo estoy comprometida a eso", dijo la primera ministra en una rueda de prensa.

"Mientras continúan los trabajos en referencia a la cadena de sucesos que llevó a que tuviera licencia de armas y la posesión de estas armas, puedo decir algo: nuestras leyes sobre armas van a cambiar", agregó Ardern.

El jefe de la Asociación de Policías de Nueva Zelanda, Chris Cahill, celebró las palabras de Ardern y recordó que tentativas previas de adoptar algún tipo de control de armas habían sido rechazadas. "Creo que mucha gente en nuestro país debe haber quedado asombrada de ver que alguien puede obtener ese arsenal", expresó en un comunicado.

A pesar del horror de la matanza en Christchurch, vecinos contactados alertaron sobre un cambio brusco en la legislación de control de armas. "Espero que no haya acto reflejo. Sólo porque mucha gente muere en las calles no prohibimos los automóviles. Tiene que haber una investigación adecuada", dijo Matthew Simmonds.

Subsidio

Portando un velo oscuro, la primera ministra neozelandesa se reunió este sábado con sobrevivientes y familiares de las víctimas en un colegio que se transformó en centro de información y contención para los afectados por la matanza. Además, el gobierno aprobó una ayuda económica para las familias damnificadas.

Sahra Ahmed, una neozelandesa de origen somalí, se sintió emocionada por el gesto de Ardern. "Significa mucho para nosotros. Es como si nos hubiese dicho: 'Estoy con ustedes'", afirmó.

Ibrahim Abdul Halim, imán de la mezquita de Linwood, una de las dos atacadas, afirmó: "Seguimos amando a este país". También prometió que los extremistas "jamás mermarán" su confianza.

Las muestras de apoyo hacia la comunidad musulmana, que representa un 1% de la población en Nueva Zelanda, se extendieron por todas las ciudades del país. Vecinos de Christchurch dejaron ramos de flores, velas y mensajes de solidaridad en las inmediaciones de Masjid al-Noor y Linwood Masjid. Las mezquitas de todo el país están cerradas al público por motivos de seguridad.

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