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Neuquén: Trabajadores de Prensa y ARGRA se solidarizaron con el fotógrafo torturado.10 de enero de 2019 (infonews)

La Policía de Neuquén detuvo, armó una causa, amenazó con torturarlo y le secuestró su equipo fotográfico al reportero gráfico alemán Stefan Borghardt. La Mesa Nacional de Trabajadores de Prensa y ARGRA repudiaron el ataque. 
La Mesa Nacional de Trabajadores de Prensa y ARGRA se solidarizaron con el fotógrafo torturado por la policía en Neuquén

La MNTP –que integra el SiPreBA- y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina, condenaron el accionar represivo, y se pusieron a disposición del colega intimidado y del Sindicato de Prensa de Neuquén.

Reclamaron además la inmediata devolución de las herramientas laborales y del material periodístico confiscado. "Otra vez la Policía de Neuquén intimidando y censurando a la prensa", dijeron desde las organizaciones en un comunicado.

"La Policía de Neuquén detuvo, armó una causa, amenazó con torturarlo y le secuestró su equipo fotográfico al reportero gráfico alemán Stefan Borghardt en Añelo", denunciaron.

"Desde el Sindicato de Prensa de Neuquén repudiamos el accionar policial contra nuestro colega. Por el derecho a la libertad de información, al libre ejercicio del periodismo y en contra de los aprietes policiales durante nuestro trabajo. Sin periodismo no hay democracia, sin periodistas no hay periodismo", señalaron.

En tanto, Stefan Borghardt, en una entrevista realizada en El Destape Radio, contó que es alemán y estudia fotoperiodismo. Agregó que el lunes estaba tomando fotos del basural petrolero a cielo abierto de la empresa Treater en Neuquén, cuando lo llevaron detenido y golpearon.

“En el primer calabozo me pegaron, me patearon y un oficial que me maltrataba con una escoba desde lejos me dijo que odiaba a todos los alemanes”, explicó.

Stefan Borghardt presentará una denuncia ante la fiscalía local contra el responsable de la Comisaría y las autoridades políticas de las que depende, por incumplimiento de deberes de funcionario público, abuso de autoridad y sustracción indebida de elementos de la propiedad.

En marzo del 2018, tanto SiPreBA como el CELS presentaron ante la CIDH una denuncia por agresiones policiales a la prensa. En 2017 hubo al menos 45 trabajadores de prensa baleados con balas de goma por la policía mientras trabajaban. Cuatro de estos casos fueron en Neuquén.

El abogado ambientalista Enrique Viale publicó en twitter que "un fotógrafo documentalista alemán fue detenido por la policía en la localidad de Añelo (Neuquén) mientras registraba con sus cámaras el basurero a cielo abierto de Treater. La policía actuó a pedido de la firma Treater que opera un basurero petrolero ilegal en Añelo (Vaca Muerta) donde las grandes petroleras tiran allí sus residuos peligrosos producto del fracking. La policía neuquina le robó las dos cámaras fotográficas (una digital y otra analógica), las memorias y rollos fotográficos que tenía el periodista alemán”.
 

Stefan Borghardt


Stefan Borghardt

El testimonio de Stefan Borghart, publicado por ANCAP

Relato de mi odisea por Vaca Muerta:

Me llamo Stefan Borghart tengo 28 años, soy de Alemania y estudio fotoperiodismo. Desde fines del año pasado estaba trabajando en un proyecto personal sobre el Fracking, en las zonas de Vaca Muerta y el Alto Valle rionegrino. El lunes, 7 de enero, por las 18 horas andaba por el lote 56 de la empresa Treater Neuquén S.A. cerca de Añelo, fotografiando los basureros petroleros a cielo abierto. Saqué varias fotos con las dos cámaras profesionales que llevaba encima y alcancé a sacar cuatro fotos con el celular. Ahí me agarró un supervisor, me llevó a la entrada del predio en su camioneta y habló por teléfono con su jefe. Éste insistió que borrara las imágenes y yo aparenté que había sacado todas las fotos en rollo. Llamaron a la policía y me llevó a la comisaría 10 de Añelo. Durante el trayecto, la oficial que estaba sentada a mi costado, se metió en mi celular reproduciendo mensajes de voz y leyendo otros mensajes personales enviados y recibidos en altavoz, sin mi autorización.

Después, en la comisaría, tampoco me permitieron usar mi teléfono. Además, ya tenían evidencia de que yo era periodista por mi carné de prensa que se los había presentado. Me hicieron dejar todas mis cosas arriba de la barra de atención. Me hicieron un montón de preguntas mientras la oficial labraba el acta de mis pertenencias. Cuando me apresuró para que lo firmara, insistí en leerlo con calma antes de poner mi firma abajo, para asegurarme que estaba todo documentado de forma correcta. Se enojó y me llevó a un calabozo, empujándome e insultándome. A un testigo que habían llamado para firmar el acta por mí, no lo alcancé a ver. En el primer calabozo me pegaron, me patearon y un oficial que me maltrataba con una escoba desde lejos me dijo que odiaba a todos los alemanes. Otro policía me insistió que me apurara a quitarme los cordones de las zapatillas, porque sino me ayudaría él, y sacó un navaja del bolsillo para asustarme. También me dijo que si me decían que firmara, tendría que firmar y que las cosas no funcionaban como yo me las imaginaba. Yo durante todo ese proceso actuaba de manera defensiva pidiéndoles que no me lastimaran.

Después de todo ese proceso me llevaron a otro calabozo, donde permanecí durante aproximadamente dos horas. Cada rato me venían a visitar oficiales para hacerme más preguntas. En ningún momento me dieron el agua que les había pedido. Un policía incluso me preguntó por el valor de mis equipos fotográficos. Me sacaron del calabozo por las 22:20 horas (aprox.) y me llevaron de nuevo a la barra de atención, donde firmé lo que creo que era la denuncia contra mi persona, la declaración de la hora de mi detención y de la liberación y además el acta, confirmando que me habían devuelto todas mis pertenencias. Me informaron que habían secuestrado todo mi equipo fotográfico, pero yo firmé igual. No pedí que me entregaran una confirmación del secuestro ni leí ninguno de los documentos. Firmé para salir del lugar al instante y para no meterme en más problemas. Ya había aprendido la lección de que no era el ambiente para reclamar mis derechos.

Acá les comparto las fotos que logré sacar con el celular y difundir antes de que me agarrasen. Teniendo en cuenta el importante trabajo de mis compañerxs, me parece que estas injusticias no deberían de ocurrir sin que se entere nadie. Espero poder recuperar los equipos que son mis herramientas de trabajo como periodista.

Notifiqué tanto la embajada alemana como organizaciones internacionales sobre lo sucedido. Estaría muy agradecido por cualquier ayuda difundiendo el caso para defender la libertad de la prensa.
 

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