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Renunció todo el gobierno de Finlandia

'Mi gobierno trabaja según el principio de resultados o dimisión', dijo el primer ministro finlandés durante el anuncio.

El primer ministro finlandés, Juha Sipilä, anunció ayer la dimisión en pleno de su gobierno, tras haber fracasado en su intento de aprobar un programa de reformas sociales y del sistema de sanidad.

La decisión del líder la coalición de centroderecha llega justo cinco semanas antes de las elecciones legislativas, a desarrollarse el 14 de abril en aquel país europeo.

"Mi gobierno trabaja según el principio de 'resultados o dimisión'. Soy un hombre de principios, y en política hay que asumir responsabilidades. Asumo mi parte de responsabilidad", declaró Sipilä.

El programa de reformas, fuente de discordia para Finlandia en sucesivos gobiernos desde hace diez años, dividió de nuevo a la coalición gubernamental.

La coalición gubernamental se dio cuenta de que no podría someter el programa al Parlamento antes de las elecciones legislativas, por lo que Sipilä decidió renunciar.

Su gobierno, sin embargo, permanecerá en el poder de forma interina hasta que se celebren las elecciones, pactadas para el mes de abril.

Entre las reformas propuestas, figuraban la centralización de los servicios mediante nuevas entidades regionales de salud y el recurso a un mayor número de proveedores privados, dos puntos muy polémicos. Los socios de la coalición no lograron ponerse de acuerdo en algunos casos, como la apertura del sistema para dar más libertad de elección a los pacientes.

Juha Sipilä, ingeniero de 57 años, se hizo millonario gracias a su actividad en el campo de la tecnología, antes de meterse en política y ganar las elecciones legislativas de 2015. En campaña, prometió "reparar" todo lo que no funcionaba en Finlandia, que en aquel momento estaba en recesión e hizo de las reformas sanitarias y sociales una de sus prioridades, considerando que serían necesarias para reducir los costes del tratamiento de una población envejecida.

Finlandia tiene una población que está envejeciendo, situación que pone en duda la sustentabilidad de su actual sistema de seguridad social. Dado que un número cada vez mayor de personas se jubila, el costo de las pensiones y asistencia en salud también aumenta.

En 2018, los mayores de 65 años ya equivalían al 21,4% de la población finlandesa, el cuarto porcentaje más alto después de Alemania, Portugal, Grecia e Italia, según cifras de Eurostat.

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