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Romero: "Entendemos que el bono es una burla"

El secretario general de UDA, Sergio Romero, manifestó que "el ánimo de los docentes ha cambiado porque entendemos que el bono es una burla" y aseguró que la vuelta a la presencialidad estará atada al reconocimiento salarial que se haga a los trabajadores.

La decisión de resolver "unilateralmente" y por decreto el pago de tres mil pesos por parte del gobierno de Santa Fe, trajo aparejado el rechazo de los trabajadores estatales. En el ámbito educativo, la decepción fue todavía mayor debido al monto y a las formas del Ejecutivo provincial, según Sergio Romero, de la Unión Docentes Argentinos (UDA).

En medio de la capacitación para el regreso a las escuelas, todos los gremios docentes dispusieron una jornada doble de paro (11, 12, 19, 20 Y 21 de agosto) frente a la asignación de emergencia. "El ánimo ha cambiado", sostuvo el secretario general de UDA. "Hay una alteración de la paz de los trabajadores de la educación a partir del estado de alerta. El gobierno deberá tomar nota y reflexionar", agregó Romero.

-¿Cuál es el ánimo luego de la determinación?

-Esperábamos otra respuesta de parte del gobierno provincial. Nos sentimos muy decepcionados, no tenemos nada para festejar. Nosotros queremos que la prioridad sea la educación y la salud.

Bajo el paraguas de la pandemia, no se puede hacer cualquier cosa. A partir de esta pseudonegociación, se ha roto la buena fe que había. Rechazamos la imposición unilateral de un bono que, además, tiene el agravante de ser no remunerativo, perjudicando a la caja de jubilación provincial.

Los docentes santafesinos, al igual que en el resto del país, colaboramos con un gran esfuerzo en estos meses. Pusimos nuestros hogares y herramientas de trabajo a disposición del sostenimiento de las clases. Incluso, trabajando más horas de las habituales. Pero seguimos con los mismos salarios del 2019.

Excepto que se convoque a una verdadera negociación, de donde surja un aumento remunerativo y acorde a las necesidades de la docencia, en Santa Fe no habrá presencialidad si no hay reconocimiento legítimo del salario.

-Más allá del aspecto salarial, ¿qué valoración hace de la actitud del gobierno?

-Entiendo que lo que ha hecho el gobierno provincial es un error de estrategia. Está dividiendo su propio gabinete en perjuicio de la parte pedagógica, tirando por la borda todo lo que se fue construyendo estos meses.

Junto a la ministra Cantero hicimos un trabajo arduo, dedicando horas a recomponer el sistema educativo, pero desde la cartera económica se entorpece la gestión, alterando el ánimo de los docentes. Creo que es una mala elección, sentimos que nos están tomando el pelo.

El ánimo no es el mismo y costará mucho recomponer la relación. Después de tantos de diálogo, imponer una suma fija de manera unilateral es una burla.

-¿En qué punto se encuentra la eventual vuelta a las escuelas?

-Tenemos diferencias puntuales con los gobiernos en sus distintos niveles. Las discusiones tienen por fin que todo lo que se vaya a implementar tenga éxito para que no sean necesarios los retrocesos, como ha pasado en otros países.

Todavía hay muchas cosas por hacer antes de la vuelta a las clases presenciales. Por ejemplo, acondicionar la infraestructura escolar y contratar más personal de maestranza para garantizar los protocolos.

A veces, la ansiedad de los funcionarios no va de la mano con la realidad de las escuelas. Nosotros estamos en contacto permanente con los actores de la comunidad educativa y nos han hecho saber que los chicos no regresarán a las escuelas sin garantías ni consenso sobre la seguridad en la salud.

-¿Cómo seguirán las negociaciones?

-Según nos han comunicado las autoridades, las paritarias seguirían abiertas. Pero si el objetivo es seguir con este formato, no sirve de nada.

Impacto de los reclamos

El apagón educativo dispuesto en rechazo al bono tiene, debido a la pandemia, la particularidad de no poder hacer notar la ausencia. Ante ello, Romero sostuvo: "Es difícil de medir con respecto a los paros tradicionales, pero no por ello será menor. La parálisis será absoluta en los días en que no haya actividades. Si bien se dificulta la visibilización del reclamo, el apagón es concreto y la vinculación educativa se interrumpirá mientras no haya un reconocimiento real del trabajo docente".

FUENTE: El Litoral / Nota 22
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