Distanciamiento 18 de junio 2020
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Santa Fe: La emocionante carta de la mamá de Julio Cabal

A un año del asesinato de Julio Cabal en un intento de robo en la ciudad de Santa Fe, su madre escribió una emocionante carta.

A un un año de la muerte de su hijo, la mamá de Julio Cabal, el joven asesinado en un intento de robo en un comercio ubicado en Urquiza al 2200 en la ciudad de Santa Fe, escribió una emocionante carta.

Cabe mencionar que el 17 de septiembre de 2019, la víctima de 29 años luchó contra el ladrón para impedir el asalto y recibió un disparo en el tórax. El agresor huyó y Cabal fue trasladado por su padre al Hospital Cullen donde falleció horas después.

Para más información: Se resistió a un robo y lo asesinaron

A modo de recuerdo, la madre del jóven, María Inés Masino, expresó en la misiva lo siguiente:

La prueba más dura que me tocó superar este año fue el silencio: tu silencio.

En marzo habíamos vuelto a conectar…a tener charlas interminables que ya no están. También había aceptado que eras feliz haciendo lo que hacías: ayudando al proyecto familiar para poder tomarte una birra los fines de semana en algún “reci” con tus amigos. No querías ser psicólogo, pero lo fuiste… Ayudaste a muchos de tus amigos a enfrentarse con sus miedos y a tomar decisiones importantes. Muchos de ellos pasaron todo este año durísimo acompañando mi tristeza. A algunos de ellos apenas los conocía, pero ellos se acercaron y debo decir que me están “salvando”.

Tam me invitó a escribir. Acá estoy. No creo llegar ni cerca de tu talento, pero lo intento.

El 2015 entre el accidente y la partida de Josefina a vivir a Francia había sido un año terrible. Obvio que si algo sale mal, seguro puede ser peor…y lo fue.

Año 2019, un 17 de septiembre. El día que te íbamos a dar la alegría de sacarte de encima a tus viejos y poder tener tu depto, la muerte se cruzó en tu camino. A mediodía, cuando tendríamos que haber estado celebrando tu independencia, estábamos en el Hospital esperando el milagro que no sucedió.

Seguramente quisiste explicarle al pibe que entró a robar que lo pensara, que eras un laburante, que nunca bajabas los brazos a pesar de las dificultades. Jamás entenderé por qué las cosas sucedieron así.

Después, el aturdimiento que producen los silencios.

Funcioné en piloto automático desde ese día, ya hace un año.

Alegre. Tranquilo. Pacificador. Pensante. Cuestionador. Rebelde. Sonriente. Sincero. Justo. Reflexivo. Creativo. Siempre con una palabra de aliento, con una poesía, una guitarra, y, por supuesto, una cerveza y un pucho.

No le pedías nada más a la vida. Te alcanzaba con poco para ser feliz. Alguna vez me dijiste que tenías mucho más de lo que necesitabas. Me costó entenderte y me cuesta más ahora. Espero el “AY! Mamá!!!”, lo extraño horrores.

Dicen que el tiempo ayuda. Creo que no lo creo. Siento tu ausencia profundamente. Miro tus fotos siempre mirándome. Resulta tan fuerte no poder abrazarte.

Lo más importante que hice este año sin vos es aprender que no puedo hacerlo.

Salud y  Movimiento

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