Distanciamiento 18 de junio 2020
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Tres mitos del veganismo para derribar

El veganismo, que se basa en la no ingesta de productos de origen animal es cada vez más popular en la sociedad local.

El veganismo es un tipo de alimentación que se abstiene de consumir productos de origen animal. Además, en otras ocasiones también se extiende a la vestimenta, medicación, cosmética y hasta transporte. En mucho casos más que una dieta se considera un estilo de vida.

La principal diferencia entre estas dos corrientes radica en que la primera se basa en una dieta que se abstiene de consumir productos de origen animal, mientras que la segunda no consume carne, pero si huevos y lacteos.

Según la ONG mundial Million Dollar Vegan, desde que comenzó en aislamiento social, preventivo y obligatorio, muchas personas decidieron cambiar su alimentación a una dieta a base de plantas. Sin embargo, aunque en la actualidad hay mas conciencia aún quedan tres mitos fundamentales a derribar.

Mito 1: El veganismo es extremo

Algunas personas ven al veganismo como “extremo” y esa posición radica en la sociedad carnívora en la que vivimos. Usar animales como alimentos está tan profundamente arraigado en nuestras normas culturales, que parece extremo incluso cuestionarlo.

Pero es importante aclarar que las condiciones actuales de cría de animales contribuye al cambio climático, es un impulsor clave de la deforestación y de la pérdida de especies; desperdicia tierra, energía y agua; y contamina el aire, las vías fluviales y la tierra.

Mito número 2: la dieta vegana es costosa

Como lo expresó en una entrevista exclusiva la famosa activista ambiental Conine Isla, ser vegano no es caro. Los garbanzos, por ejemplo, son más baratos que el pollo, y una hamburguesa de remolacha cuesta menos que una hamburguesa de carne. Además, las legumbres, cereales, vegetales y frutas son alimentos de bajo costo.

La alimentación de origen vegetal bien planificada sólo requiere de la suplementación de vitamina B12. Esta es una vitamina carente en la mitad de las poblaciones urbanas con hábitos alimenticios occidentales, incluidos quienes comen productos de origen animal.

En Argentina, el costo de esta vitamina de venta libre puede alcanzar 8 pesos semanales para un adulto”, explica Jacqueline Guzmán, Gerente de Campaña #QuitemosLasPandemiasDelMenú, impulsada por la organización internacional Million Dollar Vegan.

Es importante tomar conciencia de que la carne, probablemente, sea lo más caro del supermercado, por lo que al dejarlo fuera del plato permite un ahorro importante.

Mito número 3: la alimentación vegana no aporta todos los nutrientes necesarios

Es perfectamente posible obtener todos los nutrientes que el cuerpo necesita en una dieta basada en plantas. A pesar de que esto es ampliamente reconocido por los nutricionistas y médicos que se especializan en nutrición, de alguna manera el mito persiste y se cree que los veganos no obtienen suficiente proteínas como calcio, vitamina B12, hierro y omega-3 debido a su dieta.

Beneficios del vegetarianismo

Excelentes fuentes de proteínas incluyen legumbres, nueces y semillas, tofu y otros productos de soja y seitan (un producto carnoso bajo en grasas y alto en proteínas hecho de gluten de trigo).

Derribando mitos sobre el veganismo

Las buenas fuentes de calcio incluyen vegetales de hojas verdes como la col rizada o kale, el brócoli y el berro, los porotos, semillas de sésamo, almendras, nueces, higos secos y naranjas. Para ayudarnos a absorber el calcio, necesitamos un buen suministro de vitamina D y podemos hacer todo lo que necesitamos si tenemos una exposición regular al sol.

La anemia por deficiencia de hierro es frecuente en todas las dietas. Quienes comen una dieta basada en plantas, no parecen tener más riesgo de deficiencia de hierro que quienes comen carne. Muchos cereales están fortificados con hierro, y la avena también es una buena fuente.

Según varios estudios científicos, los veganos parecen tener menor riesgo de cáncer de próstata, en comparación con los omnívoros.

Por otro lado, diversas publicaciones científicas asocian la proteína animal con numerosas patologías como enfermedad renal, alergias, estrés oxidativo, bloqueo en la absorción de antioxidantes, alteraciones hormonales, y desarrollo precoz de algunos tipos de cáncer, incluso en muchos casos con consumos moderados.

FUENTE: marieclaire.perfil.com
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